Desarreglos hormonales en las primeras etapas de la menstruación

  • 15 de Septiembre del 2021
  • 6 min de lectura

Haciendo uso de una analogía, podemos decir que en nuestro cuerpo las hormonas hacen las veces de mensajeros y árbitros.

Son producidas por diferentes glándulas endocrinas que las vierten a la sangre y a través de esta se desplazan hasta aquellos lugares en los que tienen que «entregar su mensaje» o «arbitrar un proceso».

Así ayudan a controlar muchos mecanismos importantes, como el metabolismo y la reproducción.

De hecho, las hormonas tienen un papel central en el organismo, pues intervienen en prácticamente todos los procesos.

Por ello no es de extrañar que los desarreglos hormonales, incluso cuando son pequeños, puedan ocasionar problemas muy diversos.

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¿Fluctuaciones normales o desarreglos hormonales?

Antes de hablar de desarreglos hormonales cabe mencionar que los niveles de hormonas no son necesariamente estáticos. De hecho, muchas hormonas fluctúan de manera considerable a lo largo de la vida.

Ocurre, por ejemplo, en el caso de las hormonas que intervienen en la pubertad, el embarazo, la lactancia o la menopausia.

En dichas etapas, la producción y concentración de diferentes hormonas puede aumentar o disminuir como parte natural de los procesos que tienen lugar. Son, por tanto, cambios hormonales normales y necesarios.

Sin embargo, cuando el nivel normal de una hormona aumenta o disminuye sin que exista un motivo justificado, una etapa o proceso que deba regular, estaríamos ante un desequilibrio hormonal.

Es decir, en los desarreglos hormonales una o varias hormonas se producen en exceso o en cantidades insuficientes, y esa desviación de los parámetros normales puede dar lugar a diferentes síntomas.

Los desarreglos hormonales y las primeras etapas de la menstruación

Los desarreglos hormonales que afectan a la menstruación pueden producirse en cualquier etapa de la vida reproductiva de la mujer.

Sin embargo, cuando ocurren en los primeros años tras la menarquía adquieren un cariz especial.

Se trata de un periodo en el que se experimentan multitud de cambios importantes en el desarrollo físico y la madurez sexual.

A ello se le suman muchos aspectos emocionales y sociales, propios de la preadolescencia y la adolescencia, que pueden complicar el manejo de los síntomas asociados y su impacto en el bienestar general de quien los padece.

Desarreglos hormonales

Por ejemplo, la aparición de vello facial debido a un desajuste hormonal puede tener un impacto emocional mayor en una adolescente que en una mujer adulta y madura, pues la primera aún no ha forjado su personalidad, seguridad y confianza en sí misma.

Entre las hormonas que con más frecuencia causan problemas hormonales en chicas adolescentes se encuentran la progesterona, los estrógenos, las hormonas tiroideas y los andrógenos.

Entre los diferentes síntomas o alteraciones que pueden aparecer cuando el nivel de alguna de estas hormonas es inadecuado se incluyen los ciclos menstruales irregulares y la amenorrea, el hirsutismo, el acné, la ganancia repentina de peso o la dismenorrea.

Periodos irregulares y amenorrea

Una vez que se produce la menarquía o primera regla, es común que durante algún tiempo exista cierta irregularidad en los ciclos menstruales.

Esto se debe a que el sistema que controla la producción de hormonas ováricas (estrógenos y progesterona) aún es inmaduro.

Será necesario que transcurran unos dos años hasta que la producción hormonal se estabilice y los ciclos menstruales se vuelvan regulares.

Sin embargo, los ciclos menstruales irregulares también pueden ser causados por el desequilibrio de diferentes hormonas.

Por ejemplo, unos niveles demasiado bajos o excesivamente altos de hormonas tiroideas pueden afectar la periodicidad del ciclo menstrual. Del mismo modo, un nivel bajo de progesterona puede alterar la regularidad del ciclo y ocasionar síntomas como los dolores de cabeza.

Los andrógenos también pueden dar lugar a ciclos irregulares, además de inducir un crecimiento anormal de vello en el rostro y otras partes del cuerpo, cuando se encuentran en niveles demasiado altos.

Además de la frecuencia con la que tiene lugar el ciclo menstrual, los desarreglos hormonales también pueden afectar a la duración de la menstruación y la cantidad de sangrado, así como propiciar la aparición de amenorrea.

Concretamente, la ausencia de menstruación o amenorrea puede aparecer como consecuencia de alteraciones del tiroides y la producción de las hormonas tiroideas o ser causada por unos bajos niveles de las hormonas progesterona, estrógenos o andrógenos.

Hirsutismo o exceso de vello

La aparición excesiva de vello en zonas en las que mujeres no lo suelen presentar se denomina hirsutismo.

Aunque no es la única causa del hirsutismo en las mujeres, este con frecuencia se debe a desarreglos hormonales, concretamente de los niveles de andrógenos, que se encuentran elevados.

El hirsutismo muchas veces está asociado al síndrome del ovario poliquístico o SOP, una patología que suele comenzar en la pubertad.

Se desconoce la causa exacta del SOP, pero sí se sabe que, cuando se padece, los ovarios producen andrógenos en exceso. Además, se ha observado la afectación de otras hormonas, como los estrógenos y la progesterona.

No obstante, el exceso de andrógenos también puede deberse a desarreglos de otras hormonas.

Por ejemplo, tanto el hipotiroidismo como el desequilibrio de los niveles de la hormona adrenocorticotropa pueden inducir un aumento de andrógenos que a su vez ocasionan el hirsutismo.

Acné y ganancia de peso repentina

No se conoce con exactitud la causa del acné, pero sí se sabe que, de nuevo, los andrógenos juegan un papel importante en su aparición.

Durante la pubertad los niveles de andrógenos aumentan, tanto en chicos como en chicas, haciendo que las glándulas grasas de la piel aumenten de tamaño y produzcan más sebo.

En el caso del aumento repentino de peso, entre los diferentes factores que pueden causarlo se incluyen los hormonales, como por ejemplo el desequilibrio de la función de las hormonas tiroideas.

Dismenorrea

El dolor asociado a la menstruación se denomina dismenorrea, tiende a aparecer entre los primeros 6 y 12 meses desde la menarquía y puede experimentarse durante toda la edad adulta de la mujer.

Este dolor abdominal, que aparece unos días antes y/o durante la menstruación, puede venir acompañado de calambres, náuseas, vómitos, mareos, dolor de cabeza o diarrea; síntomas que, junto a los cambios emocionales y anímicos, constituyen lo que se conoce como síndrome premenstrual.

En la mayoría de los casos suele tratarse de un dolor llevadero, pero en algunas mujeres la dismenorrea es tan severa que les impide realizar sus actividades cotidianas durante varios días al mes.

Aunque se desconoce exactamente su causa, la dismenorrea primaria, que ocurre durante los primeros años tras la menarquía, se ha asociado con diferentes alteraciones hormonales, concretamente de hormonas esteroideas.

Como podrás ver, las primeras etapas de la menstruación de la mujer van acompañadas de muchos cambios hormonales normales, pero también pueden producirse desarreglos hormonales. 

Por ello, si se presenta algún síntoma que haga sospechar un posible desequilibrio de hormonas, siempre será importante consultar con un especialista.

Esperamos que, a pesar de la gran complejidad de las hormonas, te hayamos ayudado a comprender mejor en qué consisten los desarreglos hormonales y algunas de las consecuencias que pueden tener.

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