Las inteligencias múltiples

  • 3 de Agosto del 2016
  • 3 min de lectura

En los años 80 Howard Gardner aportó un nuevo enfoque de la inteligencia humana. Su clasificación de ocho tipos distintos de inteligencia incide en las diferentes áreas de aprendizaje y habilidades que puede desarrollar un niño.

En 1983, el profesor de Harvard Howard Gardner propuso una nueva concepción de la inteligencia. En lugar de verla como algo unitario, Gardner propuso un nuevo modelo que contemplaba a la inteligencia como una mezcla de diferentes redes interrelacionadas.

Aunque puede variar, el modelo inicial clasifica ocho tipos de inteligencias: lingüística, lógico-matemática, espacial (o visual), musical, corporal, intrapersonal, interpersonal y naturalista. La clasificación de Gardner supone una ordenación de distintos campos de habilidades que es utilizada por muchos educadores para enfocar el aprendizaje de los niños.

  • La inteligencia lingüística o verbal se basa en un desarrollo de la capacidad de comunicar de manera eficaz. Incluye campos como la ortografía, sintaxis, semántica, oratoria o fonética. En los niños se puede incentivar a través de la lectura y redacción de historias, los idiomas, la poesía o los trabalenguas.
  • La inteligencia lógico-matemática es aquella que trata las relaciones y manejo de los números. Los cálculos numéricos, estadísticas, problemas matemáticos o presupuestos son ejercicios que fomentan esta inteligencia. 
  • La inteligencia espacial o visual conlleva la habilidad de representar gráficamente ideas, contar con sensibilidad para el color, la perspectiva, líneas, formas… Los planos, mapas, croquis, gráficos, así como el arte, son métodos de fortalecer esta inteligencia.
  • La inteligencia musical implica la capacidad de percibir y expresar el ritmo o de distinguir timbres y tonos musicales. La música y el trabajo con los sonidos es la forma más común de incentivar esta inteligencia en los niños.
  • La inteligencia corporal incluye la capacidad de expresar ideas y sentimientos con el cuerpo, también implica a la coordinación, el equilibrio o la agilidad. Las actividades deportivas, la danza, el teatro, o la música son vías de trabajar esta inteligencia. 
  • La inteligencia intrapersonal se basa en la capacidad de introspección, de desarrollar la autoestima, disciplina y conocimiento de uno mismo. El trabajo sobre la autonomía, amor propio, razonamiento o reflexión son maneras de fomentar esta inteligencia. 
  • La inteligencia interpersonal implica la capacidad social del niño. Sus habilidades para trabajar en grupo, distinguir las emociones ajenas y saber comunicarse de manera efectiva y eficaz. El trabajo sobre la empatía o sobre el trabajo en equipo son cruciales para desarrollar esta inteligencia.
  • La inteligencia naturalista es la que implica la relación con el entorno. Saber distinguir y clasificar los elementos del medio ambiente, contar con una sensibilidad hacia los animales o plantas… La observación y experimentación del entorno, el contacto con él a través de excursiones…son formas de trabajarla.
     
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