¿Cómo deben ser sus primeros zapatos?

  • 31 de Julio del 2015
  • 3 min de lectura

La elección de los primeros zapatos es fundamental para que el pequeño esté cómodo y sus pies evolucionen bien. Aunque muchos padres quieren hacerlo antes, hasta los 14 o 15 meses no será necesario comprarle calzado para andar.

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El recién nacido no necesita llevar zapatos, bastará con unos calcetines para que no coja frío en los piececitos, especialmente en los meses de invierno. Cuando el pequeño empiece a ponerse de pie él solo y gateé por toda la casa, los calcetines deberán ser de los que tienen gomitas antideslizantes en la planta para evitar accidentes. No será hasta que el pequeño empiece a andar con soltura cuando necesite sus primeros zapatos, aun así, en casa puede seguir yendo descalzo porque que es mejor para la formación del arco plantar; en la calle sí que será necesario ponerle unos zapatos flexibles y acordes a su edad que le den seguridad y le resulten cómodos.

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Aunque no lo parezca, la elección de unos buenos zapatos es fundamental, sobre todo en esta etapa en la que los pies están en continua formación. Un zapato pequeño puede deformar los pies del niño de manera permanente, y un zapato demasiado grande propiciará muchas caídas. La elección no debe hacerse a la ligera ni basándose en la estética, algunas pautas a seguir deberían ser:

  • Lo primero es acertar con la talla y pedirle consejo a algún experto sobre cómo hacerlo. En muchas zapaterías infantiles les miden los pies para saber con seguridad cuál es la talla más adecuada para el niño. Es mejor no comprarle más de 1 o 2 pares por temporada porque durante los primeros años crecerá muy rápido. Cuando se los probemos, el niño debe estar de pie y el zapato no debe estar ni demasiado suelto, ni demasiado apretado.
  • Los zapatos deben ser flexibles y ligeros, si pesan demasiado el pequeño estará muy incómodo. Los talones y las punteras deben estar reforzadas para que el niño no se tuerza el pie con facilidad y le ayuden a mantener el equilibrio.
  • La suela debe estar hecha de un material poco pesado y que pueda doblarse con facilidad pero que sea lo suficientemente dura para amortiguar los diferentes terrenos. Las mejores suelas son las de goma por su carácter antideslizante.
  • Hay que comprobar que no hay costuras sobresalientes por la zona del forro que puedan provocar rozaduras.
  • El material del que están hechos también es importante, lo mejor son los tejidos naturales como la piel o el algodón para el verano. Los zapatos de plástico son antitraspirables y pueden ser muy perjudiciales para el niño.
  • El cierre puede ser de cualquier tipo pero los de velcro son muy cómodos para los niños porque son muy fáciles de abrochar.
  • Hay que tener cuidado con las versiones en miniatura de los zapatos de adulto, aunque puedan ser originales y gustar mucho a los padres, la mayoría de las veces no están adaptadas a las necesidades de los pies infantiles. Aunque hay que elegir un calzado que resulte bonito no hay que dejarse guiar por eso.
  • Hay que asegurarse de observar cómo van los pies del pequeño en los días siguientes a la compra de los zapatos nuevos. Si el niño presenta alguna rojez, hinchazón, herida o se queja de que no está cómodo, el calzado elegido no habrá sido el idóneo.

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