¿Quién debe acompañarme en el parto?

  • 8 de Junio del 2016
  • 3 min de lectura

Un buen acompañante durante el parto puede facilitar el proceso y hacer que éste sea más corto, fácil y satisfactorio para la mamá. Generalmente el elegido es el padre, pero puede ser quien tú quieras siempre que estés segura de que va a ayudarte en estos complicados momentos y que no va a ponerte más nerviosa.

En casi todos los partos el acompañante es el padre, aunque muchas veces la mamá quiere que también esté presente su madre. La elección depende de la madre principalmente, pero lo normal es que el papá esté presente ya que, al fin y al cabo, es su bebé el que va a nacer y es un momento maravilloso que todos los padres deben vivir.
Además, se da por hecho que con tu pareja es con quien más complicidad tienes y quien mejor te conoce y podrá ayudarte en estos momentos íntimos y delicados. 

No obstante, si piensas que tu pareja no va a ser capaz de ayudarte y que te va a poner más nerviosa, o incluso si él no quiere y no se siente listo para estar contigo en el parto, podéis hablarlo y buscar a otra persona mejor preparada y que vaya a ser más útil, como tu madre, tu hermana o una amiga.

Eso sí, no se recomienda que haya más de una o dos personas contigo, en ningún caso debe estar toda tu familia alrededor. Piensa que habrá momentos muy dolorosos, que te tienen que explorar y que el parto puede durar muchas horas, por lo que es fundamental que estés cómoda y a gusto. 

Consejos para tu acompañante

A la hora de decidir quién va a estar contigo en el parto, piensa que debe cumplir estos requisitos:
- Estar bien informado y, si es posible, que haya acudido contigo a las clases de preparación al parto y sepa todo lo necesario sobre la relajación, la respiración, cómo actuar en el parto, las fases del mismo y lo que puede pasar, etc.
- Ser una persona tranquila que pueda transmitirte a ti calma y serenidad cuando te sientas más baja de ánimo.
- Paciente, ya que los partos suelen ser largos.
- Comprensivo con tus cambios de humor y tus deseos.
- Solícito, siempre pendiente de lo que necesitas en cada momento. Tú eres el centro y debe de estar preocupado por ti todo el rato.
- Debe ser tu guardaespaldas, es decir, apoyarte en tus decisiones frente a los médicos y cuidar que todo se haga según tus deseos (siempre que la salud lo permita, claro). 

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