Ansiedad infantil

  • 3 de Mayo del 2016
  • 3 min de lectura

La ansiedad es un estado mental que se caracteriza por una gran inquietud, una intensa excitación y un sentimiento de inseguridad. En los niños pequeños es una sensación común ya que forma parte de su proceso de crecimiento: darse cuenta de los “peligros” que le rodean, separarse de sus padres, iniciar nuevos retos como el colegio, etc.

 

Un cierto grado de ansiedad es habitual ante ciertos acontecimientos de la vida, sobre todo aquellos relacionados con cambios importantes o con eventos que no controlamos o desconocemos.

Por eso, es muy frecuente que los niños menores de 3 años tengan sentimientos de ansiedad. A esta edad se está desarrollando su imaginación y empiezan a razonar y a ser conscientes de lo que suponen ciertos cambios como empezar el colegio, separarse de sus padres, conocer gente nueva, etc. 

La ansiedad provoca una reacción en nosotros que nos ayuda en la supervivencia. Ciertas situaciones estresantes liberan determinadas hormonas que predisponen al cuerpo a luchar o huir ante lo que se considera un peligro. 

Por eso, un cierto grado de ansiedad ante ciertos acontecimientos no es malo, pero sí puede llegar a serlo si, como todo en esta vida, se produce en exceso y no logramos controlar o enfrentarnos a ella. 

Los niños no saben cómo hacer frente a este sentimiento, por eso sus padres deben estar atentos y ayudarles a calmarse y a sobrellevar esta sensación. Para ello, lo primero es que sepas detectar las principales señales de ansiedad:

- Llantos constantes, sobre todo cuando se enfrenta a la situación que le produce ansiedad
- Mamitis o papitis
- Aparición de tics nerviosos
- Parálisis y problemas para hacer ciertas cosas
- Rechazo de aquellas actividades que le dan miedo

¿Cómo ayudarle?

- No menosprecies sus sentimientos. Si notas que está nervioso o ansioso por algo, pregúntale qué le preocupa e intenta mostrarle que no pasa nada y que todo irá bien. 
- Nunca le ridiculices, por muy tontos que te parezcan sus miedos. 
- Conserva siempre la calma y reconfórtale con sonrisas, gestos de cariño, etc.
- Distráele para que no se pase todo el día pensando en eso que le produce ansiedad. 
- No le sobrecargues de actividades ni juntes en el tiempo varios cambios importantes de su vida, como empezar el colegio y mudaros de casa, por ejemplo. 

Si sus preocupaciones no disminuyen con el tiempo ni sabe enfrentarse a ellas y le provocan reacciones físicas como vómitos, mareos, diarreas, problemas para dormir, dolores de cabeza… consulta a un especialista. 
 

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