La disfagia en los niños

  • 4 de Agosto del 2015
  • 3 min de lectura

La deglución es un proceso complejo, que puede ocasionar problemas en algunos niños. Este proceso se divide en cuatro fases: la fase preparatoria oral, la fase oral, la fase faríngea, y la fase esofágica. La disfagia o dificultad para tragar se produce cuando existe un problema en una o más de estas fases.

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En la deglución participa el cerebro, el sistema nervioso y una gran cantidad de músculos de la cara, boca y garganta. El trastorno aparece cuando hay un fallo en alguno de estos elementos. Los síntomas más comunes que presentan los niños con disfagia son:

- Comer mucho más despacio de lo habitual (emplear más de 45 minutos).

- Babear excesivamente.

- Existencia de tos o vómitos al comer.

- Dificultades para respirar en el acto de ingerir el alimento.

- Atragantamientos frecuentes.

- Pérdida rápida de peso.

- Existencia de un cambio en la voz del niño (ronquera/afonía) durante o después de comer.

Si tu pequeño padece uno o más de estos síntomas, es recomendable acudir al pediatra para que lo examine y te ayude a intentar solucionar esta situación. A continuación, te damos algunas recomendaciones para facilitar la deglución:

- Se debe tomar una dieta adaptada, dependiendo el grado de disfagia que tenga el niño (tu pediatra o gastroenterólogo te podrá asesorar al respecto). Es posible que se necesite adaptar la textura tanto de los sólidos como de los líquidos. Se debe conseguir una dieta variada y equilibrada.

- Es probable que se necesite ayuda de espesantes. Hay espesantes naturales como el almidón, que contienen la mayoría de cereales y la patata. El especialista le podrá recetar un espesante artificial sin sabor para los líquidos.

- Los alimentos deberán tener una consistencia homogénea y suave. Si es necesario, triturar los alimentos y colarlos, dependiendo de la textura aceptada por el niño.

- Realizar varias comidas al día, en pequeñas cantidades.

- El tiempo de cada comida no debe ser mayor de 30 minutos. Cocinar platos únicos y muy nutritivos ya que el niño tardará menos en comérselos y le provocará menos fatiga. Puedes aumentar las calorías añadiendo a las comidas queso, nata, leche en polvo, azúcar o miel.

- Servir los platos a una temperatura adecuada se mejorará el reflejo de deglución y será más agradable al ingerir.

- Se deben evitar alimentos que puedan inducir a un atragantamiento: alimentos duros, con textura fibrosa (naranja, verdura, piña), los alimentos crujientes, con 2 consistencias (sólida y líquida) o alimentos pegajosos que se puedan pegar al paladar.

- Cocinar platos organolépticamente atractivos y divertidos para los niños, para que no produzcan rechazo.

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- Para dar de comer a un niño con disfagia, lo más adecuado es aproximarle el cubierto desde la barbilla (desde abajo), nunca desde arriba. Para facilitar la deglución, es necesario que coma sentado.

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