10 ejercicios de natación para bebés

  • 25 de Enero del 2020
  • 4 min de lectura

Seguro que has oído hablar de lo estimulante que es la natación para los bebés. En este post queremos hablarte de todos los beneficios que el medio acuático aporta a tu pequeño y explicarte algunos sencillos ejercicios que podéis hacer juntos en la piscina.

Los beneficios de las actividades en el agua desde bebés

Aunque comúnmente se le llama “natación para bebés”, en realidad un bebé no será capaz de nadar por sí mismo, aunque realice ejercicios o asista con su madre, o padre, a clases dirigidas, por ello es más adecuado hablar de actividades acuáticas para bebés

Estos son los principales beneficios para los pequeños: 

  • Importante desarrollo psicomotor que le ayuda a aumentar la coordinación motriz. 
  • Fortalecimiento del sistema cardiorrespiratorio
  • Desarrollo del tono muscular para la estática, el movimiento y el equilibrio en un futuro. 
  • Mejora del vínculo entre la madre/padre y el bebé. 

Madre con su bebé en la piscina

Cuándo y cómo empezar

No hay una edad determinada para comenzar, y, de hecho, pueden empezar a partir de las 6 semanas, sin embargo, se recomienda comenzar a partir del cuarto mes de vida para que el sistema inmunológico del bebé esté más fortalecido y minimizar así las posibilidades de contagiarse con virus u otras infecciones como la otitis.  

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Ejercicios para hacer con tu bebé en el agua

  • 1. La espera. Siéntate en el borde de la piscina con el bebé y dale algo de tiempo para que se familiarice con el nuevo entorno y espera a que comience a mostrar interés por el agua. 
  • 2. Caricias en el agua. Cuando le veas interesado en conocer este nuevo medio, puedes empezar a mojarle los pies despacio y hacerle caricias con el agua. 
  • 3. Paseando por la piscina. Con el bebé en brazos, y viendo que en todo momento esté tranquilo, puedes comenzar a caminar despacio con él en brazos, permitiendo que entre en contacto con el agua, pero sin dejar de tener contacto corporal con él en ningún momento para que se sienta seguro. 
  • 4. Chapoteo. Es el más básico y supone ir introduciendo al bebé poco a poco, sosteniéndole por debajo de las axilas, para que entre en contacto con el agua y se mueva libremente explorando el medio acuático pataleando y agitando los brazos. 
  • 5. De espaldas sobre mamá/papá. Bocarriba, con la espalda en el agua, y tú también recostada/o en el agua, apoya su cabecita en tu pecho, si es posible en el lado del corazón, y desplázate lentamente para que note la sensación de flotar. Algunos bebés sienten un rechazo inicial a ponerse en esta postura porque sienten que pierden el control. 
  • 6. De espaldas sobre un material de flotación. Repitiendo la posición del ejercicio anterior, poco a poco, debes despegarte del pequeño, y sustituir tu cuerpo por una tabla o un material auxiliar sobre el que el pequeño quedará recostado mientras lo mueves en el agua. 
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  • 7. Inmersión. Lo mejor es realizarla con la supervisión de un monitor especializado. Antes de hacerla hay que mojar suavemente el rostro del pequeño, después tirarle un poco de agua desde arriba para que le caiga sobre la cabeza y la cara, a modo de lluvia. Las primeras inmersiones son rápidas y muy superficiales. Al volver a la superficie has de abrazarle y reconfortarle. 

Como es lógico, debes prestar especial atención para comprobar que no traga agua en ningún momento y no hacer más de 5 inmersiones seguidas. Con la práctica, el tiempo de apnea puede ir aumentando y cuando compruebes que salen unas burbujas, significará que ha logrado respirar.

Bebé realizando una inmersión

  • 8. Moviendo juguetes. Una vez superadas las inmersiones, puedes llamar su atención con algún juguete e ir moviéndolo en el agua para que intente alcanzarlo y se desplace en el agua. Las distancias serán muy cortas al principio, pero poco a poco puedes ir probando y aumentarlas. Te recomendamos usar juguetes llamativos y de vivos colores para que sean de su interés, y si el bebé tiene pocos meses, juguetes sonoros que llamen su atención también de esta forma. 
  • 9. Flotando en el agua. Cuando el bebé ya lleva varias sesiones en el agua y esté acostumbrado a este nuevo medio, podéis repetir la posición del ejercicio 5, de espaldas en el agua, pero sumergiéndole un poco más, dejando su cabecita fuera, y sosteniéndole, colocando tus palmas de las manos en su espalda. Puedes permanecer quieta/o un tiempo, y luego desplazarte muy despacio si el bebé continúa tranquilo y relajado. 
  • 10. Caballito. En piscina con poca profundidad, ponte a 4 patas, a modo de caballito, y el bebé sobre tu espalda. Puedes moverte despacio o más deprisa, dependiendo de cómo le veas, e incluso hundirte un poco y realizar pequeñas inmersiones. 

Es importante que en todo momento respetes el estado de ánimo y las necesidades del bebé. Si ves que no le apetece realizar un movimiento o ponerse en cierta posición, no le fuerces, recuerda que lo importante es que la su experiencia en el agua sea lo más positiva posible para ambos. 

Esperamos que, con estos ejercicios de natación para bebés, el tuyo pueda disfrutar de los múltiples beneficios que proporciona pasando un gran rato en familia. 

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Referencias

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