La importancia de la respiración en el parto

  • 10 de Enero del 2018
  • 3 min de lectura

El acto de respirar es inconsciente en nuestro día a día. Pero, en momentos puntuales, realizar respiraciones conscientes y controladas puede ser especialmente beneficioso para manejar el dolor, estrés, ansiedad o promover la relajación corporal y un buen riego sanguíneo.

Durante el parto, una respiración consciente en la que controles la cantidad de aire que inhalas y exhalas, cuánto tiempo lo retienes y con qué parte de tu sistema respiras puede tener muchas más implicaciones en ti que la mera inhalación de oxígeno. 

Desde el punto de vista orgánico, la respiración controlada ayuda a activar sistemas de analgesia que ayuden a gestionar el dolor. Además, desde el punto de vista mental, es un método que permite vivir el parto de manera más plena y acallar la mente para poder disfrutar más de la experiencia de dar a luz.

Además de su control, la forma de respiración es también muy relevante. De manera amplia, podemos diferenciar cuatro tipos de respiración.

-    Respiración abdominal o diafragmática. Esta es la más recomendada durante el parto, ya que es la que permite aprovechar más capacidad pulmonar (y, por tanto, inhalar más aire) y ayuda más a adoptar un estado de relajación. 

-    Respiración torácica o intercostal. Es la respiración que tiene lugar en la parte media de los pulmones, intentando expandir las costillas hacia los lados. La capacidad de aire que permite es menor que la abdominal, pero mayor que la de pecho. Además, permite expandir las costillas para relajar nuestra zona del pecho.

-    Respiración clavicular o de pecho. Es la respiración que se realiza en la parte más alta del pulmón. No permite una gran capacidad de inhalación, ya que se encuentra más limitada. 

-    Respiración profunda o completa. Engloba a las tres anteriores. Se puede realizar en momentos puntuales en los que nos falte el aire para expandir nuestra caja torácica y coger la mayor cantidad posible. 

El parto es un proceso que requiere mucha energía física y mental, por lo que estar pensando en posibles (y útiles) técnicas respiratorias a veces es difícil. Por eso, lo más útil de cara al parto, en lugar de intentar recordar técnicas, es trabajar en respirar como mejor sabemos (lo ideal es de forma abdominal o diafragmática) de manera consciente, controlada y tranquila, con el fin de reducir la tensión y, con ello, el posible dolor. 

 

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