¿Qué se entiende por parto natural?

  • 12 de Julio del 2018
  • 5 min de lectura

El parto natural es aquel cuyo inicio es espontáneo, se desarrolla y finaliza sin complicaciones, culmina con el nacimiento de un bebé sano y no necesita más intervención que el apoyo integral y respetuoso. Frente a los partos medicalizados e instrumentalizados, se aboga por un parto natural siempre que sea posible.

Durante años, España ha sido uno de los países con las tasas más altas de cesáreas, episiotomías y otras intervenciones de Europa. Por eso, en los últimos años el Ministerio de Sanidad está promoviendo el parto normal, aquel en el que la matrona o el ginecólogo apenas tienen que intervenir y se permite a la mujer que lleve a cabo sola su parto de la manera que ella considere mejor.

Y es que la mayoría de las mujeres sanas, con la atención y apoyo adecuados y con un mínimo de procedimientos médicos, pueden dar a luz sin poner en riesgo su seguridad y la de los bebés. Pero para lograrlo es necesario que tengan confianza en sí mismas y que el personal médico permita que el parto transcurra solo a no ser que sea necesario intervenir.

Para ello, toda mujer tiene derecho a establecer su Plan de Parto por escrito y pedir que se respete siempre que no esté en juego su salud o la del bebé. 

En cuanto a cómo conseguir que tu parto sea lo más natural posible y nada o casi nada instrumentalizado, estas son las recomendaciones del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad:

  1. Acompañamiento durante el parto: La mujer tiene derecho a elegir qué persona o personas quiere que estén con ella. Además, está demostrado que las mujeres que reciben apoyo continuo de un familiar son menos proclives a recibir anestesia local, tener partos instrumentados o cesáreas.
  2. Monitorización: Consiste en las mediciones constantes del bebé y de las contracciones para saber si hay pérdida de bienestar fetal. Se recomienda la monitorización deambulatoria o cada poco tiempo para que la madre pueda moverse libremente y aliviar el dolor mediante paseos, la pelota, etc.
  3. Tratamiento del dolor: Existe muchos métodos naturales para aliviar el dolor sin tener que recurrir a la anestesia que tienen que estar a mano para que la mujer pueda usarlos si así lo desea, como técnicas de relajación, baños o duchas calientes, masajes, paseos, etc. Si aun así quiere ponerse la epidural, hay que informarle de las ventajas y desventajas. Debe ser ella siempre la que tenga la última palabra
  4. Postura para los pujos: La postura tradicional de la mujer tumbada en la cama no beneficia la expulsión. Por eso, puedes y debes elegir aquella postura que sea más cómoda para ti: de pie, de cuclillas, semisentada, a cuatro patas, etc
  5. Beber líquidos: A pesar de que lo se dice, la mujer puede beber líquidos siempre que lo necesite.
  6. Contacto inmediato piel con piel: Nada más nacer tu pequeño, si todo está bien, te lo tienen que poner en tu pecho, desnudos ambos, para que pueda beneficiarse de tu calor y contacto y empezar a mamar. No deben separarlo en las primeras horas para nada a no ser que pase algo
  7. Tactos vaginales: Se recomienda con restricciones, es decir, hacer los menos posibles, no más de uno cada cuatro horas.
  8. Enema: No se recomienda de forma rutinaria ya que es molesto y no aporta ningún beneficio. No obstante, es una práctica que está en desuso y ya casi no se lleva a cabo.
  9. Inyección de oxitocina: Es una hormona que aumenta la frecuencia de las contracciones y sirve para acelerar el parto. No debe usarse a no ser que el parto se esté alargando tanto que sea peligroso, pero nunca de manera rutinaria ya que aumenta el dolor y la posibilidad de acabar pidiendo anestesia epidural.
  10. Rasurado del periné: Ya no se suele llevar a cabo, pero tampoco es necesario ni aporta ningún beneficio.
  11. Amniotomía o rotura de la bolsa: Consiste en romper la bolsa de manera artificial mediante un gancho o lanceta de asa larga durante el tacto vaginal. Sirve para acelerar el parto pero tampoco se recomienda de forma rutinaria ya que aumenta el riesgo de contraer una infección y de provocar contracciones más dolorosas que acaben en anestesia.
  12. Maniobra de Kristeller: Consiste en presionar el vientre de la mujer para empujar al feto y ayudarlo a descender. Se desaconseja siempre ya que es una maniobra muy peligrosa que aumenta el riesgo de hemorragia, desgarro uterino o cesárea de urgencia. 
  13. Episiotomía: Este corte que se efectúa en el orificio externo de la vulva apara ampliar el canal de parto y permitir que el bebé salga está demasiado extendido en España, frente a otros países en los que apenas se realizan episiotomías. A no ser que sea realmente necesario, no se debe llevar a cabo.

 

 

Fuente:

Charo Quintana Pantaleón, Itziar Etxeandia Ikobaltzeta; Rosa Rico Iturrioz; Idoia Armendáriz Mántaras e Isabel Fernández del Castillo Sainz, del Grupo de trabajo de la Guía de Práctica Clínica sobre atención al parto normal. Guía dirigida a mujeres embarazadas, a los futuros padres, así como a sus acompañantes y familiares. Guías de Práctica Clínica en el SNS. Versión OSTEBA Nº 2009/01. http://www.msssi.gob.es/organizacion/sns/planCalidadSNS/pdf/equ

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