¿Cómo hablar con un bebé?

  • 2 min de lectura

Es normal que hablemos con nuestros bebés desde que nacen, aunque al principio estos sean incapaces de entendernos y mucho menos de respondernos. No obstante, la comunicación con nuestros hijos es fundamental desde su nacimiento. Si no sabes cómo hablarle o qué decirle, te damos unas cuantas pistas.

¿Cómo le hablo?

Como decíamos, es importante que te comuniques con tu bebé desde que nace, no solo con gestos, sonrisas y abrazos, sino también con palabras. Incluso es conveniente que le hables cuando está en tu tripa ya que así reconocerá tu voz perfectamente cuando nazca.

Hablar con él a menudo y de todo tipo de temas fomentará su desarrollo del lenguaje cuando sea mayor, además de sentar las bases de una buena comunicación en familia.

Cuando es un bebé debes hablarle de manera sencilla y natural, lo más espontáneamente posible. Y, aunque no pueda responderte, dale la oportunidad de contestar, verás cómo pronto te responde con una sonrisa o un gesto.

Al principio es normal que le hables con una voz más aguda e infantil. Es normal y les pasa a todos los adultos cuando hablan con recién nacidos. Es lo que los anglosajones llaman motherese, un lenguaje compuesto de frases cortas, muy repetitivas, dichas con tono melodioso e incluso con palabras “infantilizadas”. Y es que los estudios demuestran que los bebés sí responden mejor ante los tonos agudos, quizá por eso esta manera de hablar a los bebés está presente en todas las culturas.

¿Qué le digo?

Háblale de cualquier cosa que te pase por la mente. Cuéntale lo que has hecho ese día o lo que vais a hacer más tarde. Explícale cómo te sientes o cuéntale una historia del pasado.

Lo importante no es tanto lo que le dices sino que te comuniques con él. Debes usar un lenguaje cada vez más rico, incluso con palabras que puedan resultarle complicadas ya que así su vocabulario será más amplio cuando empiece a hablar.

No te limites a nombrar las cosas que os rodean, cuantas más palabras oiga, mejor.

También es importante que le hagas preguntas y dejes pausas para responderte. En poco tiempo será más receptivo y pronto contestará con balbuceos y gestos.

No uses un tono muy bajo, aunque tampoco hace falta que le chilles.

Y recuerda, es muy bueno que le hables, pero también debes darle periodos de descanso.

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