La conjuntivitis en bebés: causas y síntomas

  • 10 de Septiembre del 2019
  • 4 min de lectura

La conjuntivitis es una enfermedad relativa a los ojos bastante habitual en los niños pequeños. A pesar de que puede resultar muy alarmante por sus síntomas, no reviste gravedad, y normalmente, se cura en unos días. A continuación, te explicamos cuáles son las causas que provocan la conjuntivitis y te damos algunos consejos para evitar su contagio.

¿Qué provoca la conjuntivitis?

La conjuntivitis es la inflamación de la conjuntiva, es decir, de la capa más externa del ojo, que recubre la zona visible del globo ocular.

Las principales causas de esta patología son:

  • Contacto con virus, bacterias u otros gérmenes cuando se trata de conjuntivitis infecciosa.
  • Por una reacción alérgica al polvo y los ácaros.
  • Por el contacto con diversos productos químicos.

¿Cuáles son sus síntomas?

Los síntomas característicos de la conjuntivitis consisten en:

  • Hinchazón de los ojos.
  • Lagrimeo constante.
  •  Aparición de legañas.
  • Enrojecimiento debido a que los vasos sanguíneos sean más visibles por la inflamación.
  • Secreción ocular que puede ser clara (similar al agua) o también espesa. Esta mucosidad o pus provoca que los párpados se peguen el uno al otro, especialmente al abrir los ojos después de unas horas de sueño.
  • Sensación de tener arena en el ojo.
  • Picor y ardor.
  • Aunque por regla general la conjuntivitis no provoca dolor ni problemas agudos de visión, el exceso de legañas y de lágrimas, puede resultar en una vista un poco borrosa.

Madre sujetando a un bebé llorando

¿Cómo se trata?

El tratamiento de la conjuntivitis depende directamente de qué la haya causado:

  • Conjuntivitis vírica. Suele desaparecer por sí sola, aunque en el caso de los bebés siempre es importante consultar con el pediatra por si ve oportuno un posible tratamiento. La recomendación que se da para esta conjuntivitis es lavar frecuentemente el ojo afectado con agua tibia o suero fisiológico para limpiarlo bien y aliviar las molestias. En determinados casos, también se puede recetar antiinflamatorios o un colirio oftálmico.
  • Conjuntivitis bacteriana. En este caso, se suelen emplear colirios o pomadas antibióticas. La secreción provocada por las bacterias es más espesa y de color amarillento, de modo que los párpados del bebé pueden estar totalmente pegados cada vez que despierte.
  • Conjuntivitis alérgica. En los casos de alergia, el tratamiento se lleva a cabo con los mismos antihistamínicos recetados para aliviar el resto de los síntomas.
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Si tu bebé padece conjuntivitis durante su primer mes de vida, puede tratarse de una conjuntivitis neonatal, la cual puede estar producida por la irritación que producen las gotas oftálmicas que se administran a los bebés tras el parto para evitar infecciones.

Un caso de conjuntivitis infecciosa es la producida por enfermedades presentes en la madre y transmitidas al bebé durante el parto (gonorrea, herpes genital…). En este último caso, las complicaciones pueden agravarse y ocasionar daños oculares graves.

Finalmente, también puede producirse una obstrucción congénita de la vía lagrimal, que puede darse de forma total o parcial; en ambos casos, se requieren medidas higiénicas prescritas para resolverla.

A menudo es difícil determinar a simple vista las causas que originan la conjuntivitis porque los síntomas pueden ser similares. En cualquier caso, es muy importante que no actúes por tu cuenta y siempre llevar a tu bebé al pediatra para que te recomiende el tratamiento más adecuado, descartando cualquier otra infección.

Madre limpiando los ojos de su bebé

¿Cuánto dura?

La conjuntivitis suele durar entre 3 y 10 días, pero esto siempre dependerá de las causas que la hayan provocado.

¿Cómo se puede prevenir el contagio?

La conjuntivitis infecciosa y la bacteriana son bastante contagiosas; para evitar que tu bebé te contagie la enfermedad, a la hora de aplicar el tratamiento que te hayan recetado, es muy importante que te laves bien las manos con agua y jabón. También debes evitar llevarte las manos a los ojos durante el proceso de aplicación de la pomada o de las gotas.

De la misma manera, hay que tener cuidado con las toallas que utilices para evitar los goteos durante el tratamiento. Tendrás que mantenerlas apartadas del resto de la familia y, en ningún caso, hacer otro uso de ellas hasta haberlas lavado y que la secreción ocular de tu bebé haya cesado.

Los primeros meses en compañía de tu bebé son una experiencia increíble, pero cualquier alteración o anomalía supone una señal de alarma por la posibilidad de problema de salud. Si crees que tu pequeño/a tiene conjuntivitis, no debes preocuparte, pero no dejes de acudir al pediatra para que te confirme el diagnóstico.

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Referencias

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