Hipermetropía en niños: ¿Cómo detectarla en niños?

  • 11 de Octubre del 2021
  • 4 min de lectura

La hipermetropía en niños, es uno de los problemas de refracción ocular más comunes, en los niños se presenta en un 70-80%, incluso desde recién nacidos, dado que todas las unidades que conforman el ojo aún no se han desarrollado completamente, suele ir disminuyendo a medida que el niño crece y el ojo va mejorando su refracción y con ello su agudeza visual. Alrededor de los 8-9 años, es cuando el ojo completa su madurez y entonces cuando suele desaparecer por completo en la mayoría de los casos la hipermetropía, si durante el período de la pubertad no ha desaparecido, es muy probable que se convierta en un problema prevalente a lo largo de la vida.

La vista, es entre los cinco sentidos del cuerpo humano, quizá el más importante en los primeros años de vida y durante todo el período infantil, puesto que el aprendizaje se vincula directamente con la visión, los niños aprenden más de experiencias donde se estimula el tacto y la vista. Cuando ésta falla concurren diversas dificultades de concentración y aprendizaje.

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¿Qué es la hipermetropía?

Definimos hipermetropía como un error de refracción producido cuando los rayos de luz de los objetos que percibe el ojo a cortas distancias se refractan por detrás de la retina cuando se encuentra en reposo, por lo que la imagen se proyecta de forma desenfocada o borrosa. La causa de este error de refracción puede estar relacionado con el cristalino ausente o con bajo índice de refracción, la córnea plana o la longitud axial corta del ojo, siendo ésta última la más frecuente y por ende corregible a medida que crece el globo ocular. 

El poder óptico se mide en dioptrías, los niños hipermétropes de 3 a 5 años por lo general tienen de 1,5 a 3 dioptrías y es hasta los 10 años que pueden hacerse emétropes (sin problemas de refracción). El ojo emétrope tiene una dioptría 0, esto es lo que se comprende como un ojo sin problemas de refracción.

La hipermetropía se clasifica en tres tipos:

  • Hipermetropía Latente: está proporcionada fisiológicamente por la inflexión del musculo ciliar (músculo situado en el interior del ojo, específicamente en el cuerpo ciliar). Tiene forma de anillo y está adherido al cristalino mediante fibras y se mide bajo cicloplejia (dilatación de la pupila por medio de colirio cicopléjico).
  • Hipermetropía Manifiesta: es la hipermetropía que no se corrige bajo adaptación.
  • Hipermetropía Total: esta es la hipermetropía que resulta de la suma de las dos anteriores y se obtiene tras graduar el ojo mediante la dilatación de la pupila deteniendo la adaptación.

hipermetropía en niños tratamiento

El despistaje y diagnóstico de hipermetropía la realiza un médico oculista y se lleva a cabo bajo la revisión de historia clínica, antecedentes familiares y personales del niño, medición de la agudeza visual, motilidad ocular, fondo de ojo, biomicroscopia del segmento anterior y bajo cicloplejia (dilatación de la pupila por la colocación de colirio).

Hay señales que pueden indicarnos que nuestro hijo manifiesta signos de esta anomalía de refracción visual, como lo pueden ser: 

  • Cansancio visual.
  • Blefaroconjuntivitis recurrente o crónicas.
  • Retraso o complicaciones en el aprendizaje.
  • Orzuelos frecuentes.
  • Cefaleas resultantes de forzar la visión.
  • Estrabismo u ojo vago.

hipermetropía en niños como detectar

Tratamiento de la hipermetropía

El tratamiento se hace mediante la graduación y el uso constante de gafas o lentillas de corrección positiva que tienen forma convexa, lo que hace este lente es tener la capacidad de proyectar la imagen en la retina, en niños pequeños suele ser suficiente este tipo de tratamiento, en algunos casos los adolescentes se puede disminuir el uso sólo para la visión cercana y los adultos jóvenes ya pueden ser candidatos para una intervención quirúrgica refractiva y corregir los problemas de enfoque visual.

Es importante saber que el uso de lentillas se recomienda no antes de los 6 años, generalmente puede iniciarse entre los 6 y 8 años, dependiendo de la autonomía del niño para su correcto uso y cuidado. Normalmente a un niño pequeño le vienen mejor las gafas de materiales livianos y resistentes como son las gafas con monturas de pasta o silicona.

Es importante, en cada visita al pediatra, se valore la vista y en caso de objetivar algún defecto visual o bien bajo alguna sospecha de las señales antes expuesta, se derive a valoración por un oftalmólogo infantil a partir de los 3 años. Probablemente en caso de presentar alguna refracción irregular, habrá que realizar chequeos en períodos de 6 meses y seguir las indicaciones del médico especialista.

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