La higiene personal, un hábito básico

  • 2 de Noviembre del 2016
  • 2 min de lectura

Aunque los niños a veces no le den la importancia que tiene y lo consideren un incordio, la higiene personal es un hábito básico para la salud y el desarrollo de las personas; y cuanto antes empieces a instaurarla y a fomentar que tu hijo se involucre en ella, mejor.

Hasta que empiezan a llegar a la adolescencia, los niños no suelen dar demasiada importancia al aseo e higiene personal. Para ellos lavarse los dientes, ducharse o lavarse las manos es una molestia de la que no suelen entender su utilidad. Pero la una buena higiene ayuda a prevenir enfermedades, a proteger frente a agentes externos como gérmenes y a garantizar un buen estado de la piel, dientes y salud general. Por eso, desde que son pequeños, es importante que trabajes en que adopten una serie de hábitos básicos de aseo.

Uno de los primeros y más importantes hábitos en la higiene de tu hijo es el aseo de las manos. El simple hecho de lavarse las manos unas cuantas veces al día, sobre todo antes de comer o después de ir al baño, ayuda a prevenir enfermedades contagiosas como la gripe. ¿Lo mejor? El tradicional método de agua y jabón mejor que geles higienizantes o hidroalcohólicos.

Para el momento del baño, lo mejor es que establezcas una rutina para que se establezca un momento específico reservado para este hábito. Lo mismo puedes hacer con otros hábitos como lavarse los dientes o lavarse la cara por la mañana y noche. Si quieres, puedes hacer una lista con tu hijo de colores vivos donde se pongan los hábitos básicos de cada día donde se incluyan los de aseo, así le será más fácil incorporarlos.

Para los dientes, conviene que durante sus primeros años prestes atención no solo a que se lave los dientes, sino a que se los lave bien. Para evitar la formación de sarro y caries es necesario que la higiene sea adecuada. Los dentistas recomiendan una simple regla, 2:2. Que se laven los dientes dos veces al día durante dos minutos. Asegúrate de enseñarle los movimientos adecuados para limpiarlos bien y que el cepillo que use sea de cerdas suaves.

Además, no te olvides de la ropa y los zapatos. Insiste en que eche la ropa del día por la noche en la cesta de la colada, que airee sus zapatos y que los limpie por dentro y fuera de vez en cuando.

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