Los beneficios del contacto para los recién nacidos

  • 3 de Agosto del 2016
  • 2 min de lectura

Organizaciones como la OMS señalan los beneficios que el contacto piel con piel tiene para los bebés durante sus primeros meses de vida. Regulación de la temperatura, mejor respiración, conservación de energía o sensación de confort y seguridad son algunas de las ventajas que aportan.

El contacto directo y temprano, piel con piel, con el bebé es, respaldado por estudios y organizaciones como la Organización Mundial de la Salud (OMS), muy beneficioso para los bebés nada más nacer y durante el periodo de lactancia.

Es precisamente en sus primeras 24 horas cuando el contacto directo piel con piel resulta especialmente decisivo. Al poco de nacer, el contacto directo con la madre es la única forma que tiene el bebé de sentirla y reconocerla. Además, la madre y su calor corporal ayudan a regular la temperatura del bebé,a reconfortarle y aportarle una sensación de calma y seguridad.

De hecho, la práctica común tras el parto de poner al recién nacido encima del pecho de su madre se explica porque la parte central del tórax de una mujer aumenta involuntariamente de temperatura tras dar a luz. Así, dejar estar al bebé sobre el cálido pecho materno ayuda a estabilizar su temperatura, especialmente en las horas posteriores al parto. 

También durante los meses de lactancia -ya sea de pecho o de biberón- el contacto piel con piel ha sido señalado en diversos estudios como un factor que favorece la producción de leche, regula los niveles de azúcar y ayuda a una mejor estabilidad cardiorrespiratoria del bebé. 

Y la mamá también se beneficia. El contacto con el bebé incentiva que se libere una hormona del tracto digestivo que tiene implicaciones en el aprovechamiento de las calorías ingeridas y, por tanto, en los niveles de energía de la madre. 

Favorecer el contacto tras el parto

El contacto entre el bebé y su madre y padre puede ser aplicado en el día con sistemas como el porteo ergonómico, que respete la higiene postural de los padres y del pequeño. La lactancia -de pecho o biberón- es otro momento que se puede aprovechar para tener un contacto directo con el bebé. Y mientras crece, el contacto puede ir a través de caricias, masajes o juegos.

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