¿Problemas de socialización? Niños que parecen autistas, pero no lo son

  • 15 de Octubre del 2021
  • 6 min de lectura

Los síntomas que normalmente se asocian al autismo son comunes a otros diagnósticos. Es decir, que pueden tener otras causas muy diversas entre sí. Uno de estos síntomas es el problema de interacción social, el cual puede deberse, simplemente, a que los niños tienen sus propios ritmos de desarrollo psicosocial.

Qué es el Trastorno de Espectro Autista (TEA)

La Confederación de Autismo de España define el autismo como “un trastorno de origen neurobiológico que afecta a la configuración del sistema nervioso y al funcionamiento cerebral, dando lugar a dificultades en dos áreas principalmente: la comunicación e interacción social y la flexibilidad del pensamiento y de la conducta.”

Esta definición aúna varios trastornos del desarrollo que, hasta hace unos años, eran diagnosticados por separado y que actualmente conforman el Trastorno de Espectro Autista (TEA) y cuyas características y especificidades están recogidas en los sistemas de clasificación internacionales de salud.

El diagnóstico de TEA requiere efectuar una serie de evaluaciones sobre las competencias cognitivas y el comportamiento del niño. 

Hay que tener en cuenta, además, que no existen dos TEA iguales, ya que cada niño presenta un desarrollo personal propio y condicionado a otros factores tanto intrínsecos, si existe una discapacidad intelectual asociada, como extrínsecos, por ejemplo, el entorno y las experiencias que adquiere. Una dificultad añadida para establecer el diagnóstico es que se trabaja con niños de corta edad en pleno desarrollo.

Las señales que pueden indicar un TEA suelen manifestarse antes de los dos primeros años de vida. En algunas ocasiones, el desarrollo es típico y es más adelante cuando el niño efectúa un retroceso hacia esa etapa. 

El TEA comparte síntomas asociados a otros diagnósticos como veremos más adelante.

Los rasgos más distintivos del TEA son las dificultades para desarrollar habilidades sociales y comunicativas e inflexibilidad para ajustar su forma de pensar y de comportarse a diferentes contextos.

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Síntomas que pueden confundirse con el autismo

Ya hemos comentado que el TEA comparte síntomas con otros trastornos del desarrollo del niño que pueden confundirnos. Por ello, es muy importante que sea un especialista quien realice las evaluaciones pertinentes para no caer en un diagnóstico erróneo. 

Los principales síntomas que pueden confundir en niños que parecen autistas, pero no lo son son las dificultades de comunicación y los problemas de socialización.

Dificultades de comunicación

Las anomalías en el desarrollo del habla y las alteraciones en la comunicación son síntomas del autismo, pero no solo de este trastorno. Las dificultades comunicativas también son un síntoma del Trastorno Específico del Lenguaje (TEL), que conlleva un retraso en empezar a comunicarse, o del mutismo selectivo, cuando el niño que lo padece adopta otras formas de comunicación que no son verbales.

También el Trastorno del Desarrollo Intelectual conlleva un retraso del lenguaje y, por tanto, se asocia al TEA, al igual que el el Retraso Psicomotor Simple en que el alcance del desarrollo madurativo normal de los tres primeros año de vida evoluciona más lento de lo normal.

En estos casos, no tiene por qué darse una dificultad de las habilidades sociales que sí sucede en los niños que padecen TEA.

Problemas de socialización

Los problemas de socialización y las dificultades para relacionarse con los demás son otros de los síntomas del autismo. Pero, una vez más, no hay que dar por hecho que un niño que los manifieste padece el TEA. Hay muchos otros trastornos que causan problemas de socialización.

Ante todo, es muy importante entender que el desarrollo de cada persona es único y sigue su propio ritmo, por lo que no debemos establecer patrones rígidos de conducta y esperar que todos los niños cumplan con los comportamientos generalizados.

Sí debemos, en cambio, observar determinadas conductas que puedan indicar la existencia de algún trastorno. En caso de duda, la valoración temprana por parte de un especialista es clave para evitar agravar el trastorno o corregir un diagnóstico erróneo y prescribir el tratamiento más conveniente.

Niños que parecen autistas, pero no lo son. Problemas de socialización

Posibles causas de los problemas de socialización que manifiestan niños no autistas

En este apartado vamos a tratar las principales causas de los problemas de socialización que presentan niños que parecen autistas, pero no lo son.

  • Trastorno de Ansiedad Social. Los niños que sufren este trastorno no logran expresar lo que sienten e intentan manejar el estrés que les producen los entornos donde deben socializar a través de conductas como la inhibición de la comunicación o la manifestación de miedo. Cuando aprenden a gestionar su ansiedad desbloquean las cortapisas mentales que les impiden comunicarse con los demás.
  • Dificultades con las habilidades sociales. Aunque son un síntoma ligado al autismo, la falta de habilidades sociales puede deberse a muchos otros motivos, como un mal aprendizaje acerca de cómo relacionarse con las personas y el entorno. El niño se muestra excesivamente tímido, incluso manifiesta miedo y una baja autoestima. La falta de empatía es otro de los síntomas que el niño manifiesta como defensa ante su inseguridad para conectar con otros niños. 
  • Introversión. La introversión es un rasgo de personalidad y no una patología. No obstante, son muchos los padres que se preocupan ante la falta de interacción social de su hijo. Es importante diferenciar entre timidez e introversión. En este último caso, el niño tiene una menor necesidad de relacionarse con otros niños. Se le deben enseñar habilidades sociales sin forzarle y respetando su manera de ser.
  • Cambio de entorno. El inicio de la etapa escolar es un reto para los niños y el tiempo de adaptación es diferente en cada uno de ellos. El niño debe encontrar en sus padres y profesores el apoyo adecuado que le permita adquirir y desarrollar las habilidades sociales de forma adecuada.
  • La dependencia excesiva de un progenitor y la sobreprotección impiden que el niño desarrolle recursos propios para integrarse en el entorno más allá del estricto núcleo familiar. Como resultado se siente inseguro y evita las relaciones sociales.
  • Asimismo, unos padres poco sociables impiden las oportunidades de relacionarse en entornos diferentes al familiar y desmotivan la interacción social de su hijo.
  • Doble excepcionalidad. Se trata de niños altamente dotados, con un desarrollo cognitivo superior, que, a la vez, presentan dificultades de aprendizaje o trastornos asociados. El diagnóstico es complejo ya que su capacidad por encima de la media encubre su discapacidad asociada que, a su vez, le impide desarrollar todo su potencial. En ocasiones solo se diagnostica una de las dos excepcionalidades y es tratado por ella dejando desatendida la otra.

Cómo podemos ayudar a niños 

La intervención temprana es la mejor ayuda que puede recibir un niño con problemas de socialización. Es la forma en que evitaremos agravar cualquier trastorno y sus consecuencias negativas a futuro. 

Estar atentos y observar las posibles dificultades de interacción social, sin juicios precipitados ni alarmismos innecesarios, nos permitirá, como padres, detectar cualquier síntoma y consultar con el especialista más adecuado para que nos asesore sobre el mejor tratamiento.

Los síntomas de TEA son comunes a otros diagnósticos y, en concreto, los problemas de socialización pueden tener causas muy diversas. Es fundamental que sea un especialista quien realice una evaluación detallada y emita un diagnóstico del niño antes de preocuparse innecesariamente o iniciar un tratamiento. Es importante recordar que cada niño tiene su propio ritmo de desarrollo.

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