¿Qué es el reflujo en bebés?

  • 3 min de lectura

El reflujo gastroesofágico es un problema bastante habitual en bebés. La mayoría de las veces está provocado por una inmadurez en el sistema digestivo y se pasa solo al crecer el pequeño. No hay que confundirlo con las pequeñas regurgitaciones que sufren la mayoría de bebés en sus primeros meses de vida.

¿Reflujo gastroesofágico o no?

Muchos bebés, sobre todo en sus primeros meses de vida, pueden echar un poco de leche después de algunas toma. Esto no supone ningún problema ni afecta al bebé. Puede estar causado porque el bebé se ha “llenado” (piensa que su estómago es muy pequeño) o porque se le aprieta mucho o se le mueve tras la toma.

Otra cosa diferente es el reflujo gastroesofágico que se da después de cada toma y que va acompañado de otros síntomas que afectan al crecimiento y desarrollo del bebé: tos, arcadas, llanto, irritabilidad, pérdida de peso, dificultades para dormir, sibilancias, dolor de estómago, problemas para comer, etc.

En estos casos la causa es que el esfínter esofágico, la válvula que conecta el esófago con el estómago, es inmaduro y no funciona correctamente, permitiendo que los jugos gástricos y los alimentos suban desde el estómago a la boca provocando el vómito.

¿Cómo se trata?

En la mayoría de los casos este problema se resuelve solo antes de los 6 meses, en cuanto el sistema digestivo del pequeño madura. Si no es así y continúa más allá de los 18 meses puede hacer falta recurrir a tratamientos farmacológicos, pero es algo muy raro que apenas se dá.

Como no requiere tratamiento pero es muy molesta mientras dura, te damos unos cuantos consejos que debes seguir si tu bebé padece reflujo para aliviar sus síntomas:

  • Hazle eructar en medio de la toma, no lo dejes para el final.
  • Colócale una cuña debajo del colchón para dormir para que tenga la parte superior del cuerpo ligeramente elevada y así esté más a gusto y no haya riesgo de ahogo si vomita. Compra cuñas homologadas para este problema.
  • Intenta que durante la toma esté lo más vertical posible y mantenlo así un rato después de comer.
  • Es mejor que coma poco pero más a menudo, para evitar que se llene.
  • Y en el caso de que tu hijo ya esté tomando leches infantiles, pregunta a tu pediatra sobre la posibilidad de utilizar una leche AR que tiene mayor densidad que otro tipo de fórmulas y ayuda a reducir la frecuencia y volumen de las regurgitaciones.
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