Resfriado en el recién nacido: ¿cuáles son los síntomas y qué hacer?

  • 31 de Diciembre del 2021
  • 6 min de lectura

El resfriado común es la enfermedad más habitual en la infancia, así como el motivo de consulta y diagnóstico más frecuente en pediatría.

Los niños son especialmente sensibles a esta patología respiratoria debido a la inmadurez de su sistema inmunológico.

Hoy aclaramos algunos aspectos sobre esta infección respiratoria y hablamos de algunas particularidades del resfriado en un recién nacido.

¿En qué consiste el resfriado común?

El resfriado común es la enfermedad humana más frecuente. Todos hemos pasado por un resfriado y ya sabemos en qué consiste. Está causado por un gran número de virus, siendo los rinovirus los responsables más habituales. El virus se transmite debido al contacto con diminutas gotitas aéreas que se liberan cuando una persona aquejada tose, estornuda, o se suena la nariz.

El periodo de incubación es de uno a cinco días y la duración del resfriado es de cuatro a diez días. Los síntomas más comunes son: tos, rinorrea o goteo nasal, dolor de garganta, obstrucción nasal, estornudos, congestión ocular y fiebre.

No tiene tratamiento curativo y el catarro debe seguir su curso. Es recomendable mantener una buen estado de hidratación, ingiriendo agua, zumos de frutas y caldos, efectuar lavados nasales con suero fisiológico y aspiración de secreciones nasales. 

No deben tomarse antibióticos ya que no sirven para tratar infecciones víricas como los resfriados. Sólo deben administrarse cuando los prescribe el médico ante la presencia de criterios clínicos de sospecha de sobreinfección.

Los niños están más expuestos debido a la falta de desarrollo de su sistema inmunológico. De hecho, en la infancia el número de episodios anuales suele ser de cuatro a ocho en los primeros diez años, si bien son frecuentes las infecciones subclínicas, es decir, sin síntomas visibles, o totalmente asintomáticas.

El resfriado también se diagnostica por los pediatras como rinofaringitis, catarro de vías altas o infección de vías respiratorias altas.

La frecuencia disminuye cuanto mayor es el niño hasta llegar al promedio común en la edad adulta, de tres a cuatro por año.

Es una enfermedad no estacional aunque es cierto que es más frecuente en los meses más fríos. Esto ocurre porque los virus sobreviven más al estar a baja temperatura y aumenta el contagio con la mayor cohabitación en espacios cerrados como las guarderías y las escuelas. 

Ante un resfriado, es común “echar la culpa” a que el niño ha estado expuesto a corrientes de aire, ha sudado, ha salido con el pelo mojado de la piscina o que no ha ido suficientemente abrigado. Ninguna de estas acciones es causante del catarro sino que es el contacto con secreciones infectadas lo que causa la enfermedad.

El mejor método de prevención es el lavado frecuente de manos.

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Resfriado recién nacido: aspectos a tener en cuenta

Aunque el resfriado es mucho más frecuente en niños más mayores, también puede ocurrir en lactantes, incluidos los recién nacidos. 

Al igual que en el caso de los adultos, el resfriado en los bebés tampoco tiene ningún tratamiento establecido. Como hemos indicado, es un proceso vírico en el que podemos intentar paliar algunos de los síntomas y molestias asociados hasta que se produzca la recuperación completa.

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Al nacer, el sistema inmune del bebé no está completamente activo. Aunque la madre transmite anticuerpos al feto a través de la placenta que lo protegen en los primeros seis meses de vida, sus defensas tardan aproximadamente un año en madurar.

Al tratarse de bebés recién nacidos, es aconsejable prestar atención a la evolución de la sintomatología para asegurarnos que no sucede ninguna complicación y que no se trata de otra patología.

¿Qué síntomas de resfriado puede tener un recién nacido?

Al tratarse de un neonato, es posible que los síntomas no se presenten de la misma forma.

  • Es habitual que el resfriado aparezca acompañado de febrícula (hasta 38ºC) o fiebre (a partir de 38ºC), sobre todo en niños de entre tres meses y tres años. 

    Cuando el niño es menor de seis meses siempre hay que consultar con el pediatra cuando tenga fiebre a partir de 38ºC.

    Para controlar la temperatura a un bebé de tres meses o menos, es recomendable medir la temperatura rectal con un termómetro digital. A partir de los tres meses y hasta los tres años sigue siendo el método más recomendable ya que la temperatura axilar es menos precisa.

    La temperatura oral y timpánica (en el oído) nunca deben usarse en bebés y niños menores de dos años e incluso cuando son más mayores debe tenerse mucha experiencia en su uso.

    Además, los termómetros electrónicos de oído no son recomendables para niños menores de tres meses porque sus conductos auditivos externos son demasiado pequeños.

  • El síntoma más predominante en los lactantes, sobre todo en los menores de tres meses, es la obstrucción nasal, que puede causar dificultades para amamantar o tomar el biberón. 

    Al contagiarse con algún germen, el niño produce una capa fina de moco como primera defensa que actúa como barrera para impedir que se multiplique y penetre en las vías respiratorias. También es probable que la nariz empiece a gotear. Al principio, la secreción nasal es más clara aunque suele tornarse más espesa y adquirir un color amarillento o verdoso.

  • La tos es un síntoma menos habitual en bebés de tan corta edad. Solo se presenta en el 25% de los recién nacidos, aunque cuando alcanzan el mes de vida, el 90% de los bebés ya tienen la capacidad de toser.  

    Se trata de un mecanismo fisiológico que ayuda a expulsar secreciones y a mantener limpias las vías respiratorias.

¿Cómo aliviar los síntomas de resfriado en un recién nacido?

Al igual que en los adultos, cuando el recién nacido contrae un resfriado poco se puede hacer para acelerar la recuperación. 

Conviene tener en cuenta que cuando el bebé presenta un cuadro de estornudos, mucosidad y obstrucción nasal la causa no es necesariamente un resfriado. La congestión nasal y los estornudos son comunes en los recién nacidos y también pueden deberse a la inflamación de la mucosa que recubre sus fosas nasales o rinitis del recién nacido.

En todo caso, lo mejor que podemos hacer es aplicar lavados nasales con suero fisiológico, sobre todo antes de las tomas y también antes de acostarle, para despejar las vías aéreas y que pueda alimentarse y descansar mejor. También podemos aspirar los mocos con un aspirador nasal.

Te indicamos otras medidas que podemos llevar a cabo para aliviar los síntomas: 

  • Mantener al bebé bien hidratado, ofreciéndole el pecho o el biberón a menudo.
  • Ventilar adecuadamente la habitación del bebé y mantener una temperatura adecuada en casa.
  • Si el bebé presenta febrícula, hay que controlar la temperatura por si aumenta.
  • En caso de presentar fiebre, lo más indicado es consultar con el médico para que realice el diagnóstico adecuado. Si es menor de tres meses no debemos esperar a que la fiebre baje o se pase, sino acudir al pediatra lo antes posible.

Jamás debemos medicar a un recién nacido por nuestra cuenta, ni para la fiebre ni en ningún otro caso.

El resfriado es una infección respiratoria y, como tal, no requiere ningún tratamiento más que dejar que siga su evolución hasta la curación.

Puesto que la única medida de prevención eficiente ante los resfriados es el lavado de manos frecuente, lo mejor que podemos hacer para prevenir que se resfríe un recién nacido es asegurarnos de que aquellas personas que estén en contacto con el bebé pongan en práctica esta medida.

En cualquier caso, si tenemos dudas o percibimos síntomas en un recién nacido que nos intranquilizan, lo mejor será consultar con nuestro pediatra.

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