Crianza consciente: el aquí y ahora en la atención a los hijos

  • 31 de Diciembre del 2021
  • 5 min de lectura

La crianza consciente es un término en auge, pero ¿realmente sabemos qué significa o qué implica su puesta en práctica?

En esta ocasión hablamos de esta forma de criar a los niños, tratando de disfrutar y aprender de cada momento, hasta los más insignificantes.

Crianza consciente: una conexión más profunda

El término crianza consciente puede darnos algunas pistas sobre la esencia de esta forma de criar o educar a los hijos. 

Aquellos que están familiarizados con la meditación y/o el mindfulness enseguida tendrán una idea aproximada sobre lo que se pretende con esta corriente. 

De hecho, esta forma de crianza está muy relacionada con el mindfulness.

Sin embargo, también puede haber personas que no terminan de comprender a qué se refiere eso de «consciente».

Esta forma de criar a los niños sigue una filosofía en la que, al igual que en el mindfulness, se busca estar más presente en aquello que hacemos, tomando conciencia de lo que ocurre y dejando que las cosas sucedan. 

De esta forma, la crianza consciente trata, entre otras cosas, de conectar con los hijos en profundidad y conocerlos mejor.

Se basa en la observación y el acompañamiento de los niños, algo que requiere cambiar las prisas por el sosiego, para dedicar el tiempo necesario a cada cosa, disfrutando y aprendiendo de ellas. 

También hay que poner en práctica la atención plena. Esto significa que debemos «estar en el aquí y ahora».

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Prestar atención en la era de la distracción

Muchas veces damos por sentado que prestamos atención, que observamos a nuestros hijos o que estamos ahí, junto a ellos, siempre que quieran. 

Pero, ¿es realmente así?

La mayoría llevamos un ritmo de vida vertiginoso que nos distrae constantemente y no nos deja tiempo para prácticamente nada.

Llevamos a los niños al colegio con prisa de camino al trabajo, aprovechamos para contestar mensajes mientras juegan en el parque y preparamos nuestra cena mientras ellos se comen la suya para que no se haga tarde.

crianza consciente aspectos

Lo cierto es que pasamos más tiempo ausentes que presentes, no solo con los niños, en cualquier aspecto de la vida.

Cabe destacar que no siempre es culpa nuestra o, al menos, no del todo. 

El ritmo de vida actual está desbocado y la hiperconectividad con la que convivimos no hace más que dificultarnos prestar una atención plena a lo que hacemos.

Si bien las tecnologías y dispositivos son herramientas estupendas, también son la piedra angular de la interrupción, la evasión y la distracción. 

Los trabajos demandantes que no nos permiten desconectar, el hecho de estar localizables en todo momento o el agotamiento tras jornadas sobrecargadas de tareas también interfieren en nuestra capacidad para criar y vivir de forma consciente.

Hoy es muy fácil convertirnos en seres fantasmagóricos, que están, pero no están.

Por ello la crianza consciente cobra especial importancia, pues es una manera de combatir las rutinas vertiginosas y de asegurarnos que lo que hacemos con los hijos y el tiempo que les dedicamos sea enriquecedor y de calidad.

Aspectos clave en la crianza consciente

Para implementar esta metodología en el cuidado y educación de los hijos, la crianza consciente propone trabajar y poner en práctica diferentes aspectos con el objetivo de estar en el momento presente y conectar en profundidad con los niños. 

Entre ellos se incluyen los siguientes: 

La atención plena

La atención plena es lo que nos permite estar totalmente presentes, en el aquí y ahora, mientras compartimos tiempo y espacio con los niños.

También permite percibir las emociones y encontrar la tranquilidad en situaciones de estrés

Esto facilita la resolución de conflictos o la mejor comprensión de los niños, de sus emociones y su capacidad de gestionar situaciones de diversa naturaleza. 

Mediante el ejemplo y la manifestación de la atención plena no solo nos beneficiamos nosotros como padres y educadores, sino también los hijos, a los que estaremos inculcando esta conveniente forma de experimentar lo cotidiano. 

La observación 

La crianza consciente invita a observar a los niños en lugar de proyectar en ellos la imagen que queremos. 

Observándolos es como realmente se les conoce en profundidad y así , como padres, tendremos la oportunidad de guiarlos en su desarrollo. 

Mediante la observación podemos descubrir y entender cómo se relacionan con el mundo, cómo se comportan mientras juegan, cuáles son sus ritmos o sus estrategias para resolver problemas, entre muchas otras cosas.

Eso sí, debe ser una observación objetiva, sin que nosotros intervengamos o dirijamos aquello que está haciendo.

El acompañamiento

El concepto de acompañamiento está estrechamente ligado a la observación y la atención plena.

La no intervención no significa que debamos ignorar a los niños o no prestarles ayuda si nos la piden.

Estaremos acompañándolos y lo haremos de forma consciente, para ofrecerles seguridad, conocer sus necesidades y tomar una postura activa solo cuando sea necesario. 

Se trata, por tanto, de crear un espacio seguro, pero sin resolver sus problemas antes de tiempo.

Si el niño o la niña pide ayuda estaremos ahí, pero debemos darle espacio para fracasar y tener éxito por sí mismos.

Es un acompañamiento en el que dejamos espacio a sus ritmos, sin forzar a que el niño se adapte a nuestro ritmo de vida acelerado o a nuestra forma de gestionar el mundo.

¿Merecerá la pena?

Como quizá ya hayas deducido, la crianza consciente implica sacrificios y requiere cierto entrenamiento. 

Por lo general, cuando llevamos un ritmo acelerado, tenemos la cabeza en otros asuntos o no prestamos atención suficiente; no es por una decisión precisamente consciente. 

Por ello es importante parar y tomarnos tiempo para estar en el aquí y ahora. 

Dado el estilo de vida actual, esta no solo es una forma de criar a los hijos, sino también una manera de reeducarnos a nosotros mismos.

Ambas partes obtendrán beneficios, en conjunto, mejorando la relación padres-hijos, y de manera individual. 

Unos beneficios que, además, no se limitan al ámbito familiar, sino que también reportarán cosas buenas en otros planos de la vida.

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