Mala circulación en las piernas, ¿circulación obstruida?

  • 12 de Agosto del 2022
  • 5 min de lectura

Hablamos de mala circulación en las piernas de manera genérica, pero en realidad una mala circulación puede estar ocasionada por una amplia variedad de condiciones y patologías. 

Una de las más habituales es la insuficiencia venosa crónica de la que hablaremos a continuación.

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Insuficiencia venosa crónica 

La insuficiencia venosa crónica (IVC) es un problema circulatorio bastante frecuente que, aunque también afecta a los hombres, es más frecuente en mujeres.

Se trata de una patología que afecta a los vasos sanguíneos, concretamente a las venas de las piernas, en la que el retorno del flujo sanguíneo de las piernas al corazón se ve dificultado.

Es una enfermedad progresiva y crónica que requiere tratamiento para evitar complicaciones que interfieran con la calidad de vida y el desarrollo de actividades cotidianas de las personas que la sufren. 

Por qué se produce la insuficiencia venosa crónica

La insuficiencia venosa crónica da lugar a una mala circulación en las piernas que, por lo general, tiene su origen en la pérdida de elasticidad de los vasos y el mal funcionamiento de las válvulas venosas.

Es decir, las paredes de las venas se debilitan, se vuelven menos elásticas y, en consecuencia, las válvulas no se cierran correctamente. Esto permite que la sangre, en lugar de avanzar hacia el corazón, retorne hacia atrás y se acumule en los vasos de las piernas.

La consecuencia es que las venas permanecen llenas de sangre, sobre todo al estar de pie, produciéndose así las varices.

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Síntomas y signos de mala circulación en las piernas por IVC

Muchas personas con insuficiencia venosa crónica son asintomáticas durante las primeras etapas de esta enfermedad o tan solo presentan arañas vasculares.

Sin embargo, como se trata de una enfermedad progresiva, con el tiempo van apareciendo gradualmente más síntomas que también son más evidentes. Entre ellos se incluyen: 

  • Telangiectasias o arañas vasculares: las arañas vasculares a menudo son el primer indicio de una mala circulación en las piernas. Se trata de capilares superficiales visibles y considerados antiestéticos, de color violeta o rojo y con aspecto de telearaña.
  • Pesadez, cansancio y/o dolor de piernas: estos síntomas en las piernas tienen cierto carácter acumulativo. Es decir, se van intensificando a lo largo de la jornada y por lo que la mayor pesadez, cansancio o dolor suele experimentarse al final del día. 

Además, estas manifestaciones de mala circulación en las piernas también suelen acentuarse cuando se pasa mucho tiempo de pie o sentado y cuando hace calor. Por el contrario, estos síntomas tienden a mejorar al alzar las piernas y mantenerlas en alto para favorecer la circulación y con la aplicación de frío.

  • Venas varicosas o varices: las varices constituyen uno de los signos o síntomas más característicos de la insuficiencia venosa crónica. Como ya se mencionó, la incapacidad del sistema venoso impide que se produzca un retorno adecuado de la sangre, por lo que esta queda acumulada en las venas.

Como consecuencia, cuando esa situación se prolonga en el tiempo se produce un alargamiento y dilatación de los vasos, dando lugar a lo que llamamos venas varicosas o varices en las piernas. 

Además de volverse visibles y poder ocasionar dolor por sí mismas, las varices también se pueden complicar y sangrar o dar lugar a una tromboflebitis o a la aparición de úlceras en las piernas.

  • Calambres nocturnos y sensaciones molestas en las piernas: la mala circulación por IVC puede provocar calambres nocturnos, pero también sensación de calor, de acorchamiento, enrojecimiento de las piernas y sequedad y picor en la piel.
  • Edema: otro síntoma que puede aparecer como consecuencia de la insuficiencia venosa crónica es la formación de edemas en las piernas y su correspondiente hinchazón, sobre todo en los tobillos.
  • Problemas cutáneos: la mala circulación en las piernas por IVC también puede propiciar la aparición de eccemas, oscurecimiento o hiperpigmentación de la piel por dermatitis ocre y otras alteraciones cutáneas.

 

mala circulacion en las piernas

 

Factores de riesgo y tratamiento de la IVC

Existen múltiples factores de riesgo que predisponen a sufrir este tipo de problemas circulatorios en las piernas. Entre ellos se incluyen:

  • Antecedentes familiares
  • Edad o envejecimiento
  • Embarazo
  • Alteraciones hormonales
  • Obesidad y sobrepeso
  • Sedentarismo o inactividad física

Factores como los antecedentes familiares, muy influyentes en la aparición de la insuficiencia venosa crónica, se escapan a nuestro control, no podemos evitarlos. 

Sin embargo, aunque no hay medidas concretas que podamos tomar para prevenir con garantías la aparición de varices y el mal funcionamiento de las válvulas venosas, llevar un estilo de vida saludable puede reducir las probabilidades de padecerla o retrasar la manifestación de los síntomas.

Es decir, debemos esforzarnos por permanecer activos y evitar a toda costa el sedentarismo, así como tratar de mantenernos siempre en un peso saludable.

Esto será especialmente importante si contamos con otros factores no modificables que nos predisponen a sufrir mala circulación en las piernas.

¿Cómo se diagnostica y cuál es el tratamiento de la insuficiencia venosa crónica?

Para diagnosticar la IVC el médico nos realizará una exploración física de las piernas para detectar la presencia de varices, hinchazón por edema o, en casos más avanzados, posibles complicaciones como las úlceras venosas.

Aunque con la exploración podrá corroborar y evaluar las manifestaciones o signos de este problema circulatorio, para identificar qué venas son las que están afectadas es necesario realizar un Eco-Doppler venoso.

Una vez que el médico ha efectuado un diagnóstico podrá indicar el tratamiento adecuado para cada caso particular. 

El tratamiento puede consistir desde el uso de medias de compresión o ejercicios para mejorar la circulación en las piernas hasta la terapia farmacológica o la intervención quirúrgica, en función del grado de afección presente el paciente.

Ten en cuenta que con el diagnóstico y el tratamiento adecuado se puede prevenir el empeoramiento de la mala circulación en las piernas y mejorar los síntomas que la IVC pueda estar ocasionando. Por tanto, no dejes de consultar a tu médico.

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