¿Por qué y cómo se induce un parto?

  • 3 de Enero del 2020
  • 4 min de lectura

Cuando los profesionales sanitarios lo consideran necesario para preservar la salud de la madre y/o del bebé, pueden recomendar una inducción al parto. A continuación, te contamos en qué situaciones se realiza y cuáles son los métodos más utilizados. 

¿Qué es una inducción al parto?

La inducción al parto, o del trabajo de parto, consiste en provocar modificaciones en el cuello del útero y estimularlo para que se inicien las contracciones de parto antes de que éstas comiencen por sí solas de manera natural. Se trata de un procedimiento obstétrico bastante habitual que se debe realizar en situaciones en las que la salud de la madre y/o el bebé pueden peligrar si no se lleva a cabo. 

Mujer embarazada en el hospital para una inducción

Causas por las que se realiza

En principio, cuando un profesional decide inducir un parto, lo hace porque considera que los riesgos que la inducción conlleva son menores que los de continuar con el embarazo. 

Estos son los principales motivos por los que se realiza una inducción: 

  • Embarazo pasado de término. Cuando se supera la semana 41 de gestación, se considera una gestación prolongada que puede implicar riesgos a la hora del nacimiento, especialmente si la madre tiene más de 40 años o sobrepeso. 
  • Rotura de la bolsa amniótica. A veces las membranas se rompen de manera prematura y las contracciones no comienzan. Al haber riesgo de infección para el bebé, se hace necesario provocar el parto. 
  • Crecimiento intrauterino retardado (CIR). Cuando el crecimiento fetal es menor del esperado y el peso del bebé está un 10% más bajo del que debería tener por su edad gestacional. 
  • Coriamniotitis. Se trata de una infección en las membranas amnióticas que requiere un control de la madre y el feto Cuando se detecta, e inducir el parto en no más de 12 horas. 
  • Preeclampsia. Si la tensión arterial de la madre está alta, uno de los síntomas de esta patología, puede aumentar el riesgo de complicaciones en el parto y de sufrimiento fetal. 
  • Placenta previa. Se da cuando la placenta tapona el cuello del útero y una de las consecuencias más graves es que puede provocar hemorragias durante el embarazo y el parto. 
  • Desprendimiento de placenta. No es muy frecuente, pero es una complicación grave y ocurre cuando la placenta se separa total, o parcialmente, de la pared del útero antes del nacimiento, pudiendo hacer que el bebé se quede sin oxígeno o nutrientes. 
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Mujer de parto agarrando la mano de su pareja

Métodos para inducir el parto

Según el motivo por el que se haya decidido hacer la inducción, el obstetra decidirá cuál es la mejor manera de provocar el parto. Estos son los principales métodos para hacerlo:

  • Despegar las membranas. Aplicando la maniobra de Hamilton el ginecólogo pasa un dedo entre la bolsa y el cérvix. Esta acción estira el cérvix y libera sustancias naturales que provocan las contracciones. Este método sólo se lleva a cabo si el cuello del útero ya ha empezado a acortarse.
  • Maduración cervical. Para ablandar el cuello del útero y que se borre totalmente, dando lugar a las contracciones de parto, se administra un fármaco de prostaglandinas. 
  • Rotura de la bolsa de aguas. Esta técnica se conoce como amniotomía y consiste en romper la bolsa de aguas para liberar el líquido amniótico y así empiece la fase activa de parto. Se suele llevar a cabo cuando el cuello ya está bastante blando y la cabeza del bebé se encuentra colocada en la pelvis.
  • Administración de oxitocina. Para se produzcan las contracciones, el organismo libera de forma natural una hormona llamada oxitocina. Al tratarse de un parto inducido, es posible que el cuerpo no las libere de forma espontánea, por lo que es necesario administrarlas, bien localmente en forma de gel, o bien por vía intravenosa. Con la oxitocina las contracciones son más intensas y efectivas. 

Todas estas técnicas son las que los profesionales tienen a su disposición, y si lo consideran necesario, puede que utilicen una combinación de varias para lograr que el parto se produzca con las menores complicaciones posibles. 

 

Si se hace en las condiciones adecuadas, la inducción al parto puede ser la respuesta a complicaciones graves en el embarazo si el equipo médico analiza la situación y confirma que, practicándola, los beneficios son mayores a los riesgos. Esperamos que nuestro post te ayude a sentirte más informada y conocer mejor todos los procedimientos relacionados con el embarazo y el parto. 
 

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