Pies con mala circulación: señales de alerta y prevención

  • 17 de Junio del 2022
  • 5 min de lectura

¿Te preocupan los pies con mala circulación?¿No sabes si los síntomas que experimentas podrían deberse a un problema circulatorio?

Aquí hablaremos sobre algunas señales que pueden ser indicativas de una circulación sanguínea alterada y de las medidas que puedes poner en práctica para evitar este tipo de problemas en las extremidades inferiores.

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Pies con mala circulación: señales de alerta

Los problemas de circulación empiezan antes de que podamos apreciar señales evidentes. Además, estas pueden ser algo inespecíficas o poco perceptibles al comienzo. 

Por ello no es raro que, hasta que esas primeras señales no se vuelven habituales (por ejemplo, sentir las piernas cansadas con frecuencia) o aparecen signos más llamativos o visibles, no nos planteemos si sufrimos pies con mala circulación.

Al principio, la mala circulación en los pies y piernas suele manifestarse a través del dolor, hormigueo o un cansancio extremo.

A medida que el problema se agrava van apareciendo signos más claros en los pies, entre los que que se incluyen los siguientes:

Pies fríos o demasiado calientes

Experimentar cambios de temperatura o una temperatura anómala puede ser indicativo de una mala circulación en los pies. 

Cuando la sangre no fluye con normalidad, las zonas corporales más distales pueden sufrir una disminución de la temperatura y, por tanto, los pies pueden estar más fríos de lo habitual.

No obstante, una mala circulación también puede tener el efecto contrario, dando lugar a una temperatura excesiva en los pies debido a un mal retorno de la sangre.

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Cambios en la piel de los pies

El estado de la piel de los pies también puede ser una señal de problemas circulatorios. 

En relación a su grado de hidratación y aspecto, la mala circulación puede ocasionar que la piel de los pies esté muy seca, agrietada y con apariencia dura.

Además, puede producir alteraciones en el color de la piel, dando lugar a unos pies blanquecinos, con áreas azuladas o de tonos violáceos.

También puede ser indicativo de una circulación sanguínea anormal la aparición de manchas rojas que luego se tornan marrones, signo de una dermatitis ocre ocasionada por el enlentecimiento de la circulación venosa.

Mala cicatrización en los pies

Cuando las heridas en los pies parecen no curarse con normalidad podría existir un problema circulatorio subyacente. 

Los pies con mala circulación pueden presentar una cicatrización lenta e incluso complicación de las heridas por aparición de úlceras.

Este cuadro es habitual en personas que padecen diabetes, en cuyo caso se denomina pie diabético.

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Cambios en las uñas de los pies

Al igual que ocurre con la piel, una mala circulación puede provocar cambios en las uñas de los pies.

Estas pueden adquirir un color de tonos azules o violáceos, presentar una mayor debilidad o sufrir un engrosamiento. 

Edemas

Aunque muchas veces son catalogados simplemente como retención de líquidos, un edema aparece cuando el retorno venoso se ve alterado. Es decir, que puede existir una causa patológica subyacente y, por tanto, conviene prestarle atención. 

Una de esas causas es la mala circulación de la sangre, que puede producir edemas en los pies

Por tanto, la acumulación de líquidos en los tejidos de pies y piernas, y la hinchazón que esto provoca, es una señal de aviso sobre un posible problema de circulación.

Otras señales de mala circulación en los pies

Otras señales indicativas de que puede existir un problema de circulación en los pies son el entumecimiento y hormigueo en los pies, la pesadez, los calambres y la pérdida de vello en pies y piernas.

Cómo prevenir problemas de circulación en los pies

Aunque no siempre está en nuestra mano evitar al 100% los problemas de circulación, existen determinadas acciones y hábitos que pueden ayudarnos a prevenirlos o a reducir la probabilidad de que empeoren.

Una de las estrategias más eficaces es la práctica de ejercicio físico regular. Esto no solo contribuirá a mantener una correcta circulación sanguínea, sino que nos reportará muchos otros beneficios.

Además puede ayudarnos a mantener a raya algunos factores de riesgo para la mala circulación como, por ejemplo, el sobrepeso. 

Una medida de prevención muy vigente es evitar permanecer en la misma posición demasiado tiempo

Gran parte de la población trabaja sentada, sin apenas moverse durante al menos ocho horas. Asimismo, tendemos a pasar mucho tiempo de ocio sin movernos (viendo series, navegando con el móvil, leyendo, etc.).

Durante esos periodos de posturas prolongadas es conveniente realizar descansos activos con los que caminemos o estiremos las piernas un poco. También es conveniente mover los pies y las piernas si permanecemos largos ratos sentados.

Si ya sufrimos de mala circulación, pueden resultarnos útiles las medias de compresión. No obstante, lo mejor será que un especialista te revise y pueda asesorarte sobre cuáles son las más indicadas para tu caso.

Por supuesto, una dieta sana y una hidratación adecuada siempre nos ayudará a cuidar nuestra salud general y, por tanto, a reducir la probabilidad de sufrir problemas como una mala circulación en los pies.

Del mismo modo, eliminar de forma definitiva hábitos nocivos debe ser una de nuestras prioridades. En ese sentido cabe destacar el consumo de tabaco, pues está muy asociado a los problemas de circulación y, por tanto, será fundamental dejarlo cuanto antes.

Conclusión

Aquí hemos hablado de forma genérica sobre la mala circulación, pues es el término que la gran mayoría utilizamos de forma habitual. 

Sin embargo, no debemos pensar que la mala circulación es una enfermedad como tal. En realidad hay múltiples patologías y problemas que pueden interferir con la correcta circulación de la sangre en nuestro cuerpo.

Además, hay que tener en cuenta que los problemas en los pies y las manifestaciones que hemos mencionado no solo pueden deberse a un problema circulatorio, sino también a otras enfermedades como la artritis, trastornos neurológicos o la diabetes.

Por todo ello es muy importante acudir a nuestro médico para que nos evalúe y determine la causa precisa de nuestro problema. 

Solo así podremos tratarlo de forma adecuada, ya sea para solucionarlo, para prevenir el empeoramiento o para reducir las molestias que nos ocasiona.

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