Bruxismo infantil

  • 8 de Junio del 2016
  • 3 min de lectura

El bruxismo no es más que el nombre técnico que hace referencia al rechinar de dientes por la noche. Es bastante habitual en niños entre los 6 y los 10 años, aunque puede comenzar antes. Este problema causa diferentes trastornos como dolores de cabeza, desgaste en los dientes, etc., por lo que conviene tratarlo cuanto antes.

 

¿Qué es el bruxismo?

El bruxismo es un trastorno del sueño que se caracteriza por rechinar los dientes involuntariamente mientras se duerme. Es bastante habitual en niños, aunque también sucede en adultos. El niño, dormido, aprieta y rechina los dientes frotando los de arriba con los de abajo durante unos 10 segundos y haciendo un característico ruido. Él no es consciente de lo que hace, pero cualquier persona que duerme cerca o le vea dormir, se dará cuenta del problema.

Es más intenso en las primeras fases del sueño y suele cesar cuando el sueño es más profundo. 

Existen diferentes tipos de bruxismo:

- Céntrico: cuando el niño aprieta los dientes fuertemente mientras duerme.

- Excéntrico: el niño hace un movimiento anormal con los dientes que causa el rechinar.
Si es una conducta aislada no afecta al sueño del pequeño, pero sí puede provocar cansancio si se produce muy a menudo, además de dolores de cabeza, dolores mandibulares y desgaste de los dientes.

Entre las causas principales de este trastorno encontramos:

- Cambios en la dentición motivados por la caída de los dientes de leche y la aparición de los definitivos.

- Contacto anómalo entre los dientes de la arcada superior y la inferior por la postura al dormir o el tipo de dentadura.

- Etapas de estrés y ansiedad en el niño por problemas en casa, el colegio, cambios importantes, etc.

 

¿Qué tratamientos hay?

Lo primero será acudir al odontopediatra para que confirme el diagnóstico y establezca el tratamiento más adecuado según su edad y características.

En muchos casos el bruxismo es un proceso fisiológico normal, una forma de desarrollar la dentición y estimular la formación de los músculos y los huesos de la cara que desaparece sola al salir los dientes permanentes. Por lo tanto, no haría falta ningún tratamiento si no causa otros problemas como dolores de cabeza o faciales. Bastaría con observar y esperar.
Pero si provoca otras molestias al niño o vemos que no se pasa, habría que buscar la causa concreta del trastorno y aplicar uno de los siguientes tratamientos:

- Férula de descarga: el más habitual; es un aparato en forma de herradura que se ajusta a los dientes y se coloca solo para dormir para evitar el desgaste de los dientes y disminuir la sobrecarga muscular. 

- Ajuste oclusal: se si debe a una mala posición de los dientes, se puede hacer un pequeño ajuste del tallado para eliminar los puntos de contacto entre los dientes de arriba y los de abajo que favorecen el bruxismo. 

- Fisioterapia de los músculos de la cara para ayudar a su relajación y disminuir el dolor.

- Si los dientes se han estropeado por el desgaste y son los definitivos, habría que repararlos.

- Ayuda psicológica si está causado por estrés o ansiedad.
 

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