Náuseas en el embarazo: causas y remedios

  • 9 de Octubre del 2019
  • 4 min de lectura

Cada mujer vive su embarazo de forma única; sin embargo, uno de los síntomas más generalizados es el de las náusea. Si bien padecerlas resulta incómodo, su aparición es un hecho normal y transitorio que afecta a entre un 70 % y un 85 % de las mujeres embarazadas. A continuación, te explicamos qué provoca las náuseas y los vómitos durante el embarazo y te damos algunos consejos que puedes seguir para atenuar las molestias.

Náuseas en el embarazo: cuándo y por qué aparecen

Las náuseas y los vómitos se producen de forma muy habitual durante la primera mitad del embarazo. Normalmente hacen acto de presencia entre las semanas 4 y 6, y su efecto puede prolongarse durante semanas.

En qué semana desaparecen las nauseas del embarazo

Suelen desaparecer antes de la semana 20, pero en ocasiones las náuseas perduran durante un periodo de tiempo mayor. Y a pesar de que a menudo son conocidas como “náuseas matutinas”, lo cierto es que éstas pueden padecerse en cualquier momento del día.

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Causas de las náuseas

En cuanto a las causas, existen estudios que las relacionan con la presencia de las hormonas y su evolución durante el embarazo. Una vez el óvulo es fecundado y se une a la pared del útero, el cuerpo produce una hormona llamada coriogonadotropina humana (HCG). Esta hormona se considera directamente relacionada con la aparición de las náuseas, ya que las mujeres que las sufren por las mañanas tienen unos niveles más altos.

Otra hormona que incrementa su presencia durante el embarazo es el estrógeno, siendo las náuseas un síntoma de que el cuerpo está alcanzando los niveles correspondientes para el correcto desarrollo de la gestación. Sin embargo, esto tampoco resulta un hecho concluyente, ya que hay mujeres que no padecen náuseas y no por ello su gestación presenta algún tipo de problemática.

Por lo tanto, existe toda una serie de cambios posibles que puede desencadenar estas afectaciones. Y es que, durante el periodo de gestación, el cuerpo de la mujer debe amoldarse a las nuevas necesidades del embarazo, produciendo toda una serie de modificaciones que pueden ocasionar un impacto gastrointestinal.

Cambios en el organismo durante el embarazo

Las alteraciones que se producen en la mujer durante el embarazo abarcan factores hormonales, gastrointestinales, nutricionales e incluso psicológicos. En el caso de los cambios nutricionales, debemos tener en cuenta el papel determinante de la alimentación durante el proceso de gestación.

Los nutrientes, no solamente deben satisfacer las necesidades nutricionales de la futura mamá, también deben prepararla para el parto y el proceso de lactancia, así como hacer posible el pleno desarrollo del feto. Por estas razones, es muy importante que los nutrientes se absorban de forma óptima en el organismo.

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La mejora del aprovechamiento de los nutrientes produce toda una serie de cambios metabólicos, como el aumento de la capacidad de absorción intestinal. Los síntomas pueden ir desde un incremento del apetito, hasta la inapetencia debido al malestar, probablemente causado por las náuseas y vómitos.

Si bien las náuseas no representan un problema para la salud de la mujer, es cierto que su aparición resulta muy molesta y puede ocasionar desajustes en la rutina, provocando un empeoramiento de la calidad de vida.

Mujer embarazada comiendo fruta

Cómo aliviar las náuseas en el embarazo

Hay algunos métodos que te permiten atenuar las náuseas para que te sientas mucho mejor durante los primeros meses de embarazo. Toma nota de las siguientes recomendaciones a la hora de planificar tu alimentación y rutinas:

  • Cuida tus hábitos de alimentación. Es importante que respetes los horarios de las comidas y que las raciones sean ligeras y frecuentes (entre 5 y 6 diarias), sin que resulten demasiado copiosas. Piensa que al reducir el volumen facilitas la digestión y, si finalmente vomitas, tampoco perderás todos los nutrientes asimilados a lo largo de la jornada.
  • Ten a mano algo de comer antes de levantarte por la mañana. Un tentempié ligero a base de hidratos de carbono como galletas, tostadas o cereales, te ayudará a mantener a raya las náuseas. Tras ingerirlo, espera unos minutos antes de incorporarte de la cama.
  • Evita beber agua o zumo ácido en ayunas. También, prescinde de las bebidas con gas.
  • Procura no beber demasiado líquido entre las comidas.
  • Evita los olores fuertes. En la medida de lo posible, trata de evitar los olores a guisos, fritos u otros tipos de preparaciones culinarias que te puedan producir malestar.
  • Disminuye los alimentos y preparados ricos en grasas, especias y sal. Apuesta por las frutas, las verduras y las comidas ligeras.
  • Mejor evita los alimentos que no te apetezcan o que no toleres demasiado bien.
  • Varía la textura de los platos, ya que en ocasiones los alimentos blandos se aceptan mejor que los sólidos.
  • Si vomitas, vuelve a comer pasado un tiempo prudencial. Tampoco olvides beber agua para evitar la deshidratación.
  • Cuida tu postura corporal a la hora de ingerir los alimentos; ¡te ayudará con las digestiones!

Y recuerda este consejo práctico que todos deberíamos seguir: come tranquilamente y sin prisas. Masticar correctamente cada bocado, en un ambiente relajado y sin distracciones, no solamente te ayudará a controlar mejor las náuseas, sino que te aportará un más que merecido relax y bienestar.

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