Todo sobre los pies planos

  • 28 de Enero del 2020
  • 4 min de lectura

Se dice que un niño tiene pie plano, o pie valgo, cuando existe un descenso de la bóveda plantar y, en consecuencia, tiene menos arco del habitual. En este post te contamos todo sobre esta leve deformidad. 

Pies planos y niños

Al nacer, todos los bebés tienen los pies planos. De hecho, los pies de todos los recién nacidos apuntan hacia dentro. A medida que van experimentando cada movimiento y los músculos del trono y las piernas van adquiriendo más fuerza, los pies se van preparando para cuando sea el momento de ponerse de pie. 

Es importante destacar que no estamos hablando de una condición frecuente, que no suele causar dolor, y que permite llevar una vida totalmente normal. Eso sí, será necesario acudir a un especialista para saber cuál es la mejor manera de tratar a cada niño. 

Madre acariciando los pies de su bebé

Los síntomas del pie plano

Normalmente, el hecho de tener los pies planos no produce ningún tipo de síntoma. En ocasiones, se puede experimentar dolor en los pies, sobre todo en el talón o en la zona del arco, que puede empeorar con la actividad.
Especialmente en los niños, el pie valgo puede favorecer que los niños se caigan con mayor facilidad, deformen exageradamente los zapatos, caminen con los pies muy desviados o, incluso, que prefieran jugar sentados en el suelo.

Bebé sentado en una alfombra

Causas del pie plano

Como hemos comentado anteriormente, todos los niños nacen con los pies planos, pero lo más habitual es que sean pies planos flexibles y que el arco se desarrolle durante la infancia. Sin embargo, no siempre sucede; hay personas a las que nunca se les llega a formar el arco plantar. Hablamos de una variación normal en cuanto a tipo de pie, aunque es importante tenerlo en cuenta porque pueden tener algún problema en el futuro. 

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Las causas más comunes son:

  • Herencia genética.
  • Patologías neurológicas.
  • Patologías osteoarticulares.
  • Disfunción del músculo tibial posterior.

Diagnóstico y tratamientos del pie plano

Durante las revisiones periódicas, el pediatra observará el desarrollo del arco plantar del niño. En caso de que este no fuera el adecuado, lo derivará a un especialista para que sea él quien realice una serie de pruebas concretas para confirmar el diagnóstico. 
Recordemos que una desviación durante los primeros años es de lo más normal, por eso es importante seguir las recomendaciones del pediatra que analizará la evolución. 

Existen diferentes sistemas para diagnosticar los pies planos. Muchos de ellos se basan en el análisis de la huella mediante una plataforma de presiones, ya que permite ver de forma digital cómo es la huella.

En función de los resultados, se pueden diagnosticar tres tipos de pie plano: el flexible, el semi flexible y el rígido. Para poder obtener estos resultados, se realizan test biomecánicos como estos: 

  • El test de Jack es fundamental durante la etapa de la infancia para poder concretar el tipo de rigidez que tiene el pie plano. Es una prueba muy simple que consiste en flexionar el dedo gordo del pie hacia arriba. Si se forma el arco, el resultado se considerará correcto (negativo). En caso contrario, positivo. 
  • El Heel Rise Test también es muy sencillo de realizar: consiste en observar el arco y el talón mientras alguien se pone de puntillas. Es decir, si estando de puntillas se forma el arco y el talón se va hacia fuera, el resultado es negativo, si no sucede, el resultado es positivo.

 
Estos test nos permiten clasificar los pies planos en función de su rigidez: 

  • Si las dos pruebas son negativas, se trata de un pie plano flexible. En principio, este tipo de pie se corregirá a medida que el niño crezca. 
  • Si las dos pruebas son positivas, se trata de un pie rígido, por lo que hablamos de un pie plano estructural. 
  • Si uno es positivo y el otro negativo, se trata de un pie plano semiflexible que puede llegar a corregirse. 

 
En función de cada caso, el especialista valorará el uso de plantillas que corrijan la excesiva desviación del pie. Esto puede ir acompañado de trabajo con fisioterapeutas y consejos posturales. 

En definitiva, tener pies planos es una condición habitual en los niños que se debe controlar con el pediatra de confianza para que pueda valorar si es necesario o no un tratamiento con el especialista. 

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Referencias

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