Semana 4 de embarazo

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En este artículo…

Estás en... Primer trimestre

Te quedan: 36 semanas

Es en la cuarta semana del embarazo cuando la mayoría de mujeres se dan cuenta de su estado: normalmente, tras la falta de aparición de la regla. Y también es el momento en que puedes confirmar si estás embarazada con seguridad. ¿Quieres saber qué te espera en esta semana tan emocionante? ¡Veámoslo!

Esta semana tú…

En esta cuarta semana deberías volver a tener la regla, ya que se cierra el ciclo menstrual. Si ves que tu periodo no aparece y estabas buscando quedarte embarazada, es un buen momento para hacerte un test y obtener resultados fiables

En esta semana, algunas mujeres pueden experimentar un sangrado que, muchas veces, se confunde con la regla, aunque suele ser mucho menos abundante. El sangrado por implantación se produce cuando el embrión se implanta finalmente en el útero y se da, aproximadamente, en un 25% de los casos, así que no te preocupes si no lo experimentas.

Además de este síntoma, es habitual sentir náuseas, somnolencia, fatiga, calambres, dolor de cabeza o una mayor sensibilidad en los senos: esto se debe a la hormona del embarazo (hCG), cuyos niveles se duplican cada dos o tres días durante el primer trimestre. No se sabe a ciencia cierta qué perfil de mujer padecerá estos síntomas, ya que algunas los experimentan todos y otras no notan apenas cambios en su cuerpo; además, los síntomas pueden variar de un embarazo a otro en una misma persona.

En esta semana empieza a formarse la placenta: por el momento, tu cuerpo está desarrollando el líquido amniótico y el saco vitelino, que protegerán y nutrirán al embrión hasta que la placenta se haya desarrollado totalmente.  

Esta semana tu bebé…

En la semana 4 de embarazo el embrión ya está implantado en el útero. ¡Enhorabuena! Este es el comienzo del maravilloso viaje que os espera. Ahora mismo, el embrión mide entre 0’36 y 1 mm de longitud: sólo es visible microscópicamente. 

A nivel de desarrollo, algo increíble ha sucedido: la masa de células que ha ido creciendo desde el momento de la fecundación adquiere tridimensionalidad. Hasta ahora, tu bebé ha sido un disco (denominado disco embrionario) formado por dos capas: el epiblasto, que es la capa externa, recubre al embrión durante las primeras fases del desarrollo y acabará formando parte del saco amniótico; y el hipoblasto o capa interna, que acabará formando parte del saco vitelino. 

En la semana 4 de gestación se produce el plegamiento del disco embrionario: el embrión pasa de tener forma de disco a ser un cilindro al plegarse sobre sí mismo. Esto sucede debido a que el disco embrionario va creciendo de forma irregular y va curvándose hasta llegar a plegarse. A raíz de este proceso, el embrión se desarrolla en tres capas:

  • La interna o endodermo, que dará lugar al sistema respiratorio y al digestivo.
  • La media o mesodermo, que se convierte en los músculos, el esqueleto y el aparato circulatorio, entre otros.
  • La externa o ectodermo, que formará la piel, el sistema nervioso, el cerebro o las uñas.

El sistema nervioso es uno de los primeros en formarse: el tubo neural de tu bebé se cierra al final de esta semana y el cerebro y la médula espinal comienzan a desarrollarse. 

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Cuídate, cuídale

Como el sistema nervioso es uno de los primeros en desarrollarse, ahora es más importante que nunca que sigas tomando un suplemento de ácido fólico. Así reducirás el riesgo de que tu bebé padezca defectos en el tubo neural y fomentarás un buen desarrollo cerebral. Además de tomar ácido fólico, no descuides la vitamina D, que es fundamental para asimilar bien el calcio: la luz del sol es una gran fuente de vitamina D, pero también puedes adquirirla de diferentes alimentos como el zumo de naranja, el huevo o las sardinas, o como alternativa de los complementos a base de vitaminas y minerales para embarazadas que estén enriquecidos en la misma.

Si tú o tu pareja fumáis, este es un excelente momento para dejar el hábito si no lo has hecho todavía. Aquí tienes unos cuantos buenos motivos para hacerlo:

  • El riesgo de aborto espontáneo es mucho mayor en mujeres fumadoras, así como el parto prematuro.
  • Los hijos de madres fumadoras tienen más tendencia a desarrollar asma, enfermedades coronarias o diabetes.
  • Se incrementa el riesgo de defectos congénitos como malformaciones cardíacas o labio leporino.
  • Los bebés de madres fumadoras tienen el doble de riesgo de muerte súbita.

¿Qué no puedo comer si estoy embarazada?

Además del tabaco, debes revisar tu dieta para asegurarte de que tu alimentación es lo más sana posible, tanto por tu salud como por la del bebé. Hay algunos alimentos y bebidas que deberían ser eliminados o reducidos al mínimo durante el embarazo. Para empezar, el alcohol y las bebidas energéticas. Pero también es muy importante que minimices o elimines el consumo de:

  • Lácteos sin pasteurizar.
  • Embutidos no cocidos.
  • Carne cruda o poco hecha.
  • Crustáceos, moluscos o pescado crudo, ahumado o en salazón.
  • Alimentos preparados con huevo crudo.

Con algunos alimentos deberás tomar precauciones extra: un exceso de hígado durante el primer trimestre del embarazo puede ser perjudicial para el desarrollo del bebé, por ejemplo. 

Las comidas grasas es mejor evitarlas, ya que provocan digestiones pesadas y al estar embarazada te costará todavía más digerirlas; en cuanto al pescado, reduce todo lo que puedas el consumo de atún rojo, lucio o pez espada por su alto contenido en mercurio: es mucho más recomendable optar por salmón o pescado blanco. También es recomendable que no tomes más de 2 tazas de café o té al día, y que reduzcas el consumo de refrescos por su alto contenido en azúcar. Una alternativa pueden ser los refrescos tipo cero, y el uso de edulcorantes.

Por último, un consejo: ¡permítete sentir libremente! Tanto si no tenías especial interés en quedarte embarazada como si es algo que has estado buscando durante mucho tiempo, ante la noticia del embarazo puedes tener sentimientos encontrados. Euforia, calma, ansiedad, preocupación, miedo o incluso algo de tristeza. Sientas lo que sientas, no te preocupes: tener un hijo es un gran cambio, y es normal sentir una mezcolanza de emociones.

En la consulta

Ahora que sabes que estás embarazada, es un buen momento para hacerte un chequeo general. Solicita una visita con tu médico para que te haga una analítica completa, revise tu historial médico y analice si estás tomando alguna medicación que pueda entrañar algún riesgo durante el embarazo.

También es interesante reservar una consulta con tu ginecólogo para que te haga una exploración y resuelva todas las dudas y preguntas que puedas tener: ¡seguro que son muchas! Aquí, no te dejes llevar por “lo que es habitual”: quizá prefieras ir sola a la consulta, o te apetezca mucho que te acompañe tu pareja o algún familiar o amigo. Relájate y haz aquello con lo que te sientas más cómoda, ¡este es un viaje para disfrutarlo!

Tu próxima visita

Si se te ha quedado algo en el tintero, ¡no te preocupes! Anota todas las dudas que tengas para poder plantearlas con tu ginecólogo o con una matrona. No te preocupes si algunas preguntas te parecen un poco “tontas”: ¡el embarazo es una etapa increíble! No te quedes con las ganas de preguntar absolutamente nada, porque esto solo acaba de empezar.

  

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Tu entorno

La noticia de un embarazo puede generar mucha euforia tanto en el entorno familiar como en el círculo más íntimo de amigos. Sin embargo, muchas mujeres pueden sentir angustia o ansiedad cuando saben que están embarazadas, ¡incluso aquellas que llevaban mucho tiempo intentando conseguirlo! Sea cual sea su reacción, lo más importante es que se sienta arropada y sepa que no está sola en esta nueva etapa vital. 

Puntos clave

  • Los tests de embarazo ya dan resultados fiables.
  • El embrión ya se ha implantado en el útero.
  • La placenta empieza a formarse.
  • Revisa tu dieta y di adiós al alcohol y al tabaco.

     
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