Semana 38 de embarazo

  • 8 min de lectura

En este artículo…

Estás en… Tercer trimestre
Te quedan: 2 semanas 

¡Estáis a punto de llegar a la línea de meta! Tras 38 semanas de gestación, tu bebé y tú lo tenéis todo preparado para el gran momento. Ahora, todo es cuestión de tener un poquito de paciencia… Estas 2 semanas pueden hacerse eternas, pero si echas la vista hacia atrás, ¡no son nada en comparación con todo el camino que habéis recorrido! Vamos a ver qué pasará en los próximos 7 días.

Infografía guía del embarazo, semana 38

Esta semana tú…

En los próximos días puedes notar que sigues ganando kilos, aunque algunas embarazadas dejan de coger peso en las últimas semanas de embarazo. Sea como sea, lo que sí notarás es que tu barriga está más baja de lo habitual. Esto se debe a que el bebé está cada vez más encajado entre los huesos de tu pelvis, preparándose para salir.

Esta nueva posición puede hacer que andar te sea complicado e incluso que notes molestias cuando lo hagas. Además, sentirás que tienes que ir al baño con más frecuencia, ya que el peque está comprimiendo tu vejiga. Como contrapartida, la presión sobre tu diafragma se habrá reducido y podrás volver a respirar mejor. Como suele decirse, ¡no hay mal que por bien no venga!

En los próximos días, si no te ha pasado todavía, notarás que tus pechos empiezan a segregar calostro. Esta sustancia es altamente nutritiva para el bebé y su composición contiene más proteína y menos azúcar y grasa que la leche que tendrás posteriormente. Para evitar que esta sustancia te manche la ropa, puedes usar discos de lactancia en el sujetador. Sin embargo, ten en cuenta que esto, como tantos otros síntomas del embarazo, no es algo que suceda a todas las mujeres: si no te pasa, ¡no te preocupes! No significa que tus senos no se estén preparando para alimentar al peque.

Pese a que todavía te quedan 14 días para llegar a las 40 semanas de embarazo, ya estás en la “zona de parto”: la gran mayoría de bebés nacen antes o después de la fecha prevista de parto, así que procura tenerlo todo preparado porque ¡puede llegar en cualquier momento!

Esta semana tu bebé…

Tras 38 semanas de embarazo, la mayoría de bebés pesan ya más de 3 kg y miden unos 48 centímetros. Como ya sabrás, esto puede variar de un bebé a otro, así que si el tuyo es más pequeño, pesa un poquito menos o todo lo contrario.... ¡No te preocupes!
Ahora mismo, el lanugo y la vérnix caseosa (la capa de pelito y una sustancia grasa que cubren su cuerpo) se están desprendiendo, ya que la piel del peque está lo bastante desarrollada como para que su presencia no sea necesaria. Aun así, tu bebé mantendrá una capa de vérnix que le ayudará a deslizarse por el canal de parto y protegerá su piel los primeros días. Como ya hemos comentado anteriormente, algunos bebés todavía tienen algo de lanugo al nacer: así que, si es vuestro caso, ¡no te preocupes!.

Todos sus sistemas orgánicos ya están a punto para funcionar una vez nazca y, de hecho, ya hace varias semanas que están practicando. El sistema digestivo, por ejemplo, va realizando movimientos intestinales y acumulando una mezcla de lanugo y líquido amniótico que formarán el meconio. Los pulmones siguen produciendo surfactante, una sustancia pegajosa que evita que los alvéolos colapsen y ayuda a llenar de aire el pulmón.

Ahora mismo, los iris de tu bebé serán, probablemente, de color azul grisáceo o prácticamente negros, y seguirán siendo así durante más o menos su primer año de vida. Durante todo ese tiempo los melanocitos trabajarán produciendo los pigmentos que le darán su color definitivo. Lo mismo sucede con la piel: hasta transcurridos unos seis meses, no tendrá su propio tono, sino que irá cambiando a medida que la melanina se haya establecido.

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Cuídate, cuídale

¿Ya tienes claro quién te acompañará durante el parto? En la gran mayoría de clínicas y hospitales permiten que haya otra persona además de ti: suele ser el padre, ¡pero no tiene por qué! Háblalo con tu familia, ya que la persona acompañante no solo estará allí para apoyarte emocionalmente: también te ayudará con los ejercicios de respiración, te tranquilizará, te hará masajes cuando lo necesites… 

Por este motivo es importante que el o la acompañante asista también a las clases de preparación al parto: de esta manera, tendrá más claro su papel una vez llegue el momento. 

Si no sabes qué hacer para matar el tiempo en estos días, aquí va una idea que, probablemente, agradecerás en un futuro no muy lejano: ¿por qué no preparas tu congelador para la llegada del bebé? En los primeros días seguro que sentís que vuestra vida está un poco “patas arriba” y que no tenéis tiempo para prácticamente nada que no sea el peque. Prepara comidas fáciles de descongelar y guárdalas en fiambreras con una etiqueta que especifique claramente lo que es. 

Así estarás matando dos pájaros de un tiro: estarás más distraída en los próximos días y, además, tendrás cubierto un aspecto importante del día a día, restando algo de trabajo a los ya de por sí ajetreados días que están por venir.

Puede que tengas la necesidad de ordenar la habitación del bebé y limpiar toda la casa: es normal, es lo que se conoce como síndrome del nido (puedes leer más sobre este síntoma en la semana 36). Sin embargo, lo que necesitas ahora es descansar todo lo que puedas. Tu bebé no necesitará prácticamente nada una vez haya nacido: un lugar seguro en el que descansar, pañales, ropa limpia y vuestros cuidados. Asegúrate de que tenéis todo lo básico: cuna, moisés, un cambiador de ropa, una silla para el coche, mudas de ropa y una buena pila de pañales. Si no vas a darle el pecho, añade biberones y leche infantil a la lista, ¡y ya está!

En la consulta

Durante esta semana te harán una exploración del cuello uterino para poder valorar el grado de dilatación y borramiento cervical. A medida que el trabajo de parto se acerca, el cuello uterino puede empezar a abrirse (dilatación) y a estirarse (borramiento), si bien es verdad que, aunque el ginecólogo detecte estos síntomas, no es posible saber cuándo te pondrás de parto solo con la exploración.

Si hay dilatación cervical probablemente te harán una amnioscopia, una prueba no rutinaria que consiste en introducir un tubo a través de la vagina y el cuello uterino para poder ver el líquido amniótico. El objetivo de esta prueba es ver si hay presencia de meconio, es decir, si el bebé ha expulsado heces: si esto ha sucedido, el líquido amniótico tendrá una coloración verdosa o marronosa (lo que, comúnmente, se conoce como aguas verdes). En caso de que así sea, es probable que te provoquen el parto porque el bebé puede estar sufriendo en tu interior.

Si has sentido contracciones, te harán una cardiotocografía, una prueba que registra al mismo tiempo las contracciones uterinas, los movimientos fetales y la frecuencia cardíaca del bebé.

Tu próxima visita

En la próxima semana, que será la semana 39 de embarazo, seguirán haciéndote pruebas de monitorización fetal si has notado contracciones. Esta prueba se realiza colocando unas cintas alrededor de tu abdomen, las cuales están conectadas a un monitor: en un papel se irá imprimiendo una gráfica que indica el estado del feto y la dinámica uterina (las contracciones). En cualquier caso, se trata de una prueba no invasiva que no entraña riesgos ni para ti ni para el bebé.

Si van a hacerte una cesárea, en la semana 39 también te harán análisis preoperatorios y tendrás que visitar al anestesista. Si tu parto está previsto por vía vaginal, puede que también te soliciten estas pruebas para tenerlas ya hechas en caso de que tengan que hacerte una cesárea de urgencia, aunque esto no es lo habitual.

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Tu entorno

Cada vez falta menos para la llegada del bebé y es probable que, en las últimas semanas, todo a vuestro alrededor haya girado entorno al peque, ¿verdad? Ahora que este camino llega a su fin es un buen momento para centraros en vuestra relación con la futura mamá, ya que son los últimos días que tenéis para pasarlos juntos.

Podéis reservar tiempo para pasar en pareja o en familia sin centraros en preparar cosas para el bebé: una comida en casa, una cena tranquila, un paseo agradable… La llegada del peque hace ilusión a todo el mundo, ¡está claro! Pero antes de que crezca la familia seguro que agradecéis pasar un tiempo juntos antes de esta nueva etapa.

Puntos clave

  • Ya has entrado en la “zona de parto”: ¡el bebé puede llegar en cualquier momento!
  • Puede que sientas molestias al andar debido a que el bebé está encajado en tu pelvis.
  • El lanugo y la vérnix caseosa del bebé empiezan a desaparecer, preparándose para el parto.
  • Sus sistemas ya funcionan perfectamente, aunque seguirán madurando durante varios meses más.
  • Toca decidir quién entrará contigo a la sala de partos.
  • El ginecólogo analizará el líquido amniótico para ver si hay presencia de meconio.

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